En Uruguay, el 25 de diciembre es un día festivo, pero oficialmente no se llama Navidad. Mientras en otros países las celebraciones giran alrededor del nacimiento de Jesucristo, en esta nación sudamericana la fecha aparece en la legislación con otro nombre: Día de la Familia. La decisión se tomó hace más de un siglo y, aunque pueda parecer extraño, no impide que sus habitantes celebren la Navidad.

Los árboles decorados, las reuniones familiares, los regalos y las cenas de Nochebuena también forman parte de las costumbres de muchos uruguayos. Sin embargo, existe una diferencia importante entre lo que las personas celebran y lo que reconoce el gobierno, pues Uruguay decidió retirar las referencias religiosas de varias festividades oficiales, una medida que continúa vigente hasta nuestros días.

Todo comenzó el 23 de octubre de 1919, cuando se promulgó la Ley número 6.997, que estableció cambios en el calendario de feriados nacionales. Entre ellos se encontraba la sustitución del nombre de Navidad por el de Día de la Familia, sin eliminar el descanso correspondiente al 25 de diciembre.

¿Por qué Uruguay eliminó la Navidad de su calendario oficial?

La explicación está relacionada con la historia política y religiosa del país. Durante las primeras décadas del siglo XX, Uruguay impulsó una serie de reformas para separar a la Iglesia católica de las instituciones públicas, con el objetivo de que las decisiones del Estado no estuvieran vinculadas con una religión en particular.

Uno de los personajes más importantes de este proceso fue José Batlle y Ordóñez, presidente de Uruguay entre 1903 y 1907, y nuevamente de 1911 a 1915. Durante sus gobiernos promovió cambios en distintos ámbitos, incluida la relación entre la religión y el poder político. Estas transformaciones quedaron consolidadas con la Constitución de 1918, que entró en vigor en 1919 y estableció la separación entre la Iglesia y el Estado.

Desde 1919, Uruguay reconoce oficialmente el 25 de diciembre como Día de la Familia, aunque sus habitantes mantienen las tradiciones navideñas./ Pixabay

A partir de entonces, las autoridades buscaron que las festividades nacionales tuvieran un carácter civil. Por esa razón, el 25 de diciembre pasó a llamarse Día de la Familia, una denominación que permite mantener el descanso y las reuniones familiares sin establecer oficialmente una conmemoración religiosa. Esto tampoco significa que Uruguay prohíba las celebraciones católicas, pues sus habitantes tienen libertad para practicar sus creencias.

Navidad, Día de Reyes y Semana Santa también cambiaron de nombre

La modificación no se limitó al 25 de diciembre. La legislación de 1919 también cambió el nombre del 6 de enero, conocido tradicionalmente como Día de Reyes, por Día de los Niños. Algo similar ocurrió con la Semana Santa, que pasó a denominarse Semana de Turismo, nombre que todavía se utiliza en el calendario uruguayo.

Otra de las fechas modificadas fue el 8 de diciembre, cuando los católicos celebran la Inmaculada Concepción de la Virgen María. En Uruguay, esta jornada recibió el nombre de Día de las Playas. Los cambios buscaban dar a las festividades un significado distinto al religioso, aunque las tradiciones continuaron formando parte de la vida cotidiana de quienes decidieron conservarlas.

Las familias uruguayas celebran la Navidad con cenas, regalos y reuniones, aunque la festividad tiene otra denominación oficial./ Pixabay

Actualmente, la Navidad sigue celebrándose en numerosos hogares uruguayos, donde las familias se reúnen durante la Nochebuena y el 25 de diciembre. Además, la fecha continúa siendo un feriado nacional no laborable y pago, por lo que quienes deban trabajar tienen derecho a la remuneración correspondiente de acuerdo con la legislación del país.