Luego de arrebatarles el oro en el trampolín de 3 metros a la poderosa delegación de China durante el Campeonato Mundial de Deportes Acuáticos Singapur 2025, Osmar Olvera no se guarda nada y amenaza con ser la piedra en su camino rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
“Que me sueñen todos los días los chinos”, lanzó con determinación el joven de 21 años, quien firmó una actuación histórica al convertirse en apenas el segundo clavadista mexicano que gana una medalla de oro mundial, 16 años después de que Paola Espinosa lo hiciera en Roma 2009.
El reto, mantener el nivel por delante de los chinos
Osmar además rompió una hegemonía que parecía imbatible: desde 2005, ningún otro clavadista había logrado arrebatarle el título a China en esta prueba. Sin embargo, sabe que el verdadero reto apenas comienza, pues el plan es mantenerse en la cima y seguir siendo la pesadilla de los chinos en un deporte que han dominado por décadas.
“A corto plazo, el objetivo es mantener este nivel, ser esa piedra en el camino, que me sueñen todos los días, no dejarlos dormir, siempre competirles”, sentenció con firmeza el nuevo campeón mundial.
Aunque esta medalla representa un gran comienzo de ciclo olímpico, también marca el inicio de una nueva exigencia para el mexicano, quien entiende que su victoria ha encendido las alarmas en la delegación China.

“Es un gran inicio de ciclo, pero ahora voy a tener que entrenar mucho más, porque los chinos no se van a quedar así. No se van a quedar con los brazos cruzados. Así que vamos a descansar, disfrutar esto y luego regresar a entrenar como siempre”, añadió.
Siguiente reto: Medalla olímpica
La mira de Osmar y su entrenadora Ma Jin ya está puesta en LA 2028, donde buscarán completar la obra que quedó inconclusa en París 2024, cuando se quedaron al borde del podio olímpico.
“Los dos tenemos en mente Los Ángeles. A Ma Jin le falta solo una medalla de oro olímpica y ese también es mi mayor sueño. Es el objetivo, es por lo que estamos trabajando desde que terminó París”, declaró Olvera tras su llegada a México.
