opinion.alberto-bernard.coctel-de-emociones
Opinión

Alberto Bernard

Jefe de contenidos de TVC Deportes. Alberto Bernard desnuda los mitos y realidades del futbol con base en la estadística.

Coctel de emociones

2021-05-18 | Alberto Bernard
Comparte en:

MITO: La Liguilla es un torneo diferente.

REALIDAD: Es emocionante, tiene todos los ingredientes para tener al aficionado al borde del asiento, son juegos a vida o muerte, se definen a goles, un equipo sale obligado a ganar, se premia la anotación de visitante, se resuelve de forma cardíaca. La Liguilla justifica el reglamento de juego.

Se han marcado 40 goles en 12 partidos de Fase Final, un promedio de 3.3 anotaciones por juego, provocando constantemente el grito de gol.

En total, siete de ocho series (entre la Reclasificación y los Cuartos) se definieron entre los últimos 20 minutos del juego, mantiene la tensión y dramatismo hasta el último momento.

De todos los goles, 40 por ciento se consiguen en la última media hora del encuentro, seis tantos se lograron en el tiempo de compensación (dos del primer tiempo y cuatro del segundo). La sensación del gol es permanente.

Las cuatro decenas de anotaciones se han conseguido por 25 extranjeros y 15 mexicanos.

De esas 40, 22 se marcaron con el pie dentro del área, siete en disparo de media distancia, siete desde el manchón de penalti, uno de tiro libre directo, tres con la cabeza y un autogol. Seis de los siete goles en táctica fija fueron de tiro de esquina.

Un dato que nos deja en claro que la Liguilla es otra cosa, son los promedios de acciones ofensivas por partido. En la Fase Final crece el número, sobretodo en los goles, ya que en temporada regular se promediaron 2.3 goles por partido y en la Liguilla subió a 3.3.

CONCLUSIONES: La Liguilla es un coctel de emociones y sensaciones, condimentado con dramatismo.

La Fase Final es un gran producto, magnifica el tema ofensivo, obliga a marcar goles, no da lugar al empate, tiene ingredientes suficientes para llamar la atención de propios y extraños,

Además, la Liguilla es celosa, única y suele pasar facturas a quien la minimiza, por eso Santiago Solari y Javier Aguirre (quien regresó 20 años después) pagaron derecho de piso.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: EL DUELO SOSPECHOSO