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Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

¿Grupos de animación o sociópatas?

2022-03-10 | ALEJANDRO MOLINA
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Si supiéramos que un grupo de personas con un nivel de agresividad como el que vimos el pasado fin de semana, podría aparecer en un estadio, ninguno de nosotros asistiría con su familia a un partido.

Además, con la evidencia demostrada de que no habrá cuerpos de seguridad competentes, mucho menos nos jugaríamos el riesgo de estar ahí. Esto es lo que nos deja de manifiesto lo que se vivió en el Estadio Corregidora de Querétaro.

¿Invitarías a una fiesta a un par de estos individuos? ¿Los aceptarías en tu casa? ¿Permitirías que tus hijos se agrupen con ellos? Minimizar esta situación es no entender de fondo lo que está detrás de las escenas dramáticas que todos pudimos ver.

Las famosas barras, mal llamadas “grupos de animación”, han llegado a un extremo muy peligroso.

El hecho de envalentonarse por la pasión de un partido y estar dispuestos a rifarse la vida en un enfrentamiento sin aparentes consecuencias, implica una situación compleja que se debe profundizar.

Me parece muy corta la visión de las decisiones tomadas hasta el día de hoy. Debemos implementar planes urgentes para que, ante la menor conducta agresiva, las personas sean sacadas y vetadas por siempre de la asistencia a los estadios. El control de estos grupos no puede estar en función de factores económicos, de llenar estadios o de temas futbolísticos. Hay un valor superior, la protección de las familias y los aficionados. No se les debe permitir el ingreso por ningún motivo, no debe haber una segunda oportunidad. Vimos una turba agresiva, sin límites, sin moral, sin culpa. Estos rasgos de personalidad en psicología definen a la personalidad sociopática.

Si queremos grupos de animación, debemos iniciarlos de cero, con otros liderazgos y códigos claros sobre su comportamiento. Ellos mismos deberían ser los responsables de controlar a sus integrantes nocivos. Lo que vimos no fue un pleito deportivo, es gente muy peligrosa que amenaza a nuestra sociedad en todos los ámbitos.

Comparto algunas características de las conductas que definen al sociópata: Estos individuos se caracterizan por una falta empatía, no tienen sentido de la moral, no experimentan la culpa. Son poco estables y altamente impulsivos. Pierden la paciencia fácilmente y actúan por impulsividad. No tienen respeto hacia los derechos de los demás, son insensibles a los sentimientos de los otros. Además, suelen tener un alto nivel de arrogancia y sentido de superioridad. Tienen un carácter delictivo.

¿Qué más tenemos que decir de estos barbajanes que son capaces de patear a personas totalmente indefensas? ¿Cómo se puede permitir que vuelvan en algunos años? El modelo actual de las barras tiene que desaparecer. Se requieren nuevos liderazgos para crear grupos distintos de animación que se rijan por otros estándares de convivencia y respeto social.

Más que vetar un estadio, debemos voltear a ver al resto de los estadios y exigir que se eleven los controles con que se manejan. Ya se han dicho algunos, el control del ingreso a grupos organizados, la credencialización, el manejo del alcohol, pero, sobre todo, la cero tolerancia a manifestaciones de agresión. Requerimos cuerpos de seguridad altamente preparados que ante la menor manifestación agresiva sean capaces de sacar a los involucrados.

Finalmente, ¿son las barras lo que hace que los jugadores jueguen mejor? No lo creo. Cada vez que los jóvenes profesionales celebran un gol, festejan simulando un embarazo, besándose la mano que representa el anillo de su pareja, celebrando con la familia. Esa es la esencia que mueve a nuestro futbol. La familia mexicana, no las barras delictivas y fuera de control.

Exhorto a los responsables a ir más a fondo en la problemática, me parece que no se está dimensionando el peligro que se corre de continuar con estos grupos enfermos y fuera de control.

Estimados lectores y lectoras, promovamos que la prioridad sean los niños, las familias y los verdaderos aficionados que disfrutan con una sana pasión del deporte.

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