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Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

El dinero no lo es todo

2022-03-03 | ALEJANDRO MOLINA
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América, Monterrey y Santos están dentro de las 5 plantillas más caras de la Liga MX y se encuentran en una difícil situación que los coloca en los últimos lugares de la tabla. Mucho se ha reportado en otros medios sobre este millonario caso en el que se demuestra que el dinero no lo es todo. Suman entre los tres equipos aproximadamente la cantidad de 235 millones de dólares en el valor de sus plantillas. Los tres ya cesaron a sus técnicos.

Como dato adicional, para tener la foto completa, Cruz Azul y Tigres, que son los otros equipos más caros, ocupan la cuarta y segunda posición de la tabla. Así que, independientemente del costo de sus plantillas, han hecho las cosas bien hasta ahora.

En efecto, el dinero no lo es todo. Esta situación nos es útil para reflexionar sobre lo que aparentemente parecería obvio: El futbol no puede ganarse a billetazos. Ya hemos insistido mucho que, en la ansiada creación de equipos exitosos, influyen muchas variables. Evidentemente que hablar de motivación y compromiso reduce mucho la verdadera complejidad de los factores que hacen que logre el resultado.

Comparto con mis lectores y lectoras algunas áreas en las que podemos definir el nivel de intervención que tendría que hacerse en las organizaciones para mejorar el logro de sus resultados.

Un primer aspecto es observar a los líderes que toman las decisiones más importantes. Ya sean dueños únicos, diversos accionistas, consejos universitarios o cooperativas. Es importante que sus decisiones vayan acordes al proyecto de la institución y, si no están dando resultados, se hagan a un lado. Esto es por supuesto, lo más complejo. Aprendamos de lo que pasó con el Atlas en torneo pasado y los frutos que rindió el cambio de dirección.

En segundo lugar, hay que observar los aspectos que tienen que ver con la definición de la cultura de la organización, que le dan rumbo y que definen las decisiones estratégicas del modelo de negocio. Esto incluye, entre otras cosas, el propósito y la visión, valores, procesos, estilos de liderazgo, la gestión de equipos, es decir, la manera en que se desarrollan y se establecen objetivos y se les da seguimiento en el cumplimiento de sus tareas. Influyen también los procesos humanos para garantizar que todos los miembros de la organización den lo mejor de sí en función de los objetivos organizacionales. 

El tercer nivel sería la dirección técnica y sus equipos de apoyo. Esto Implica definir el estilo de juego, el tipo de jugadores que se necesitan y el manejo del vestidor. En el caso de las organizaciones nos referimos a directores, gerentes y supervisores. Su alineación en cuanto a objetivos y metodologías de trabajo debe ser uniforme; que se sientan parte de un proyecto común.

El cuarto aspecto serán los jugadores; ubicarlos en el lugar en el que sus fortalezas se aprovechan más en el campo de juego. Ahora sí, explorar el nivel de motivación que se tiene para que den el máximo esfuerzo. También es fundamental el compromiso que se tenga no sólo con la institución, sino con el planteamiento de juego y el director técnico. Adicionalmente, hay que hacer lo necesario para que la conexión entre ellos sea la adecuada para mantener el nivel de exigencia y disposición para adaptarse a los retos de cada semana. Aplica de igual manera en otras organizaciones.

No quiero ser simplista en la complejidad de variables que implica crear equipos exitosos, pero sí compartir los principales niveles de intervención en el que debemos de focalizar nuestra atención si queremos mejorar el desempeño.

Estimados lectores y lectoras, mantengamos la disposición a escuchar a las personas que conforman las organizaciones de que formamos parte. Suele ser común que la hipótesis de éxito de los líderes no sea siempre la más acertada. Por ello, formar pequeños grupos para escuchar y abrir nuestra mente a los puntos de vista de distintos miembros de la institución, es la clave para tener un buen diagnóstico. Detectar a fondo lo que está afectando el rendimiento y los resultados es la piedra angular para generar los cambios institucionales que darán los frutos esperados y no caer al fondo de la tabla.

 “Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.

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