Nuevamente se dio un triste caso de violencia en el futbol mexicano. Ocurrió el viernes pasado en el Estadio Caliente, en el partido entre Tijuana vs León.
Ya hemos abordado el tema desde la perspectiva del manejo personal de las cargas emotivas. Sin embargo, urge se tomen medidas en torno a lo que sucede en el futbol mexicano. El problema es mucho más grande de lo que parece.
Primero, por lo preocupante de la visión de las autoridades del gobierno. Quiero sumarme a un comentario en Grupo Imagen, sobre lo que llamó una declaración asombrosa, escalofriante e inédita, refiriéndose a lo que la alcaldesa de Tijuana comentó: "Afortunadamente no se salió de control, recordemos que se salga de control es que haya pérdidas humanas que lamentar…. No pasó más allá de una riña futbolera". Es muy grave. No empatiza con los lesionados, minimiza el problema, explica por qué la policía no actuó. Si esa persona es responsable de llevar a cabo las acciones para poner orden, hay poca esperanza de solución.
Segundo, por la ineficiencia de la policía. No hubo nadie que interviniera.
Tercero, por el grado de psicopatía de los atacantes que golpean a gente indefensa sin el menor remordimiento (me refiero en específico al tipo que patea en la cabeza a una persona).
Cuarto, porque los hechos quedaron sin denuncia. Ninguna de las víctimas ve como alternativa de solución el acudir a las autoridades.
Quinto, por la lamentable resolución de la Comisión que impone como sanción el aviso de veto para Xolos, una multa económica y la suspensión de tres juegos para el grupo de animación.
SOLUCIONES CONTRA LA VIOLENCIA
La violencia en los estadios es un tema complejo porque es causada por una combinación de factores, la rivalidad de los equipos, la intoxicación por alcohol y drogas, la presión de grupo y, por supuesto, la falta de seguridad en los mismos.
Somos muchos los involucrados en el problema y la solución. La federación, los dueños y directivos de los equipos, los jugadores y los aficionados. Se requiere un enfoque integral y de colaboración para resolver tanto las causas como las manifestaciones de violencia.
Comparto algunas soluciones que ya han sido comentadas con anterioridad.
-Reforzar la seguridad en los estadios, incluyendo cámaras de seguridad, guardias o policías capacitados, con protocolos claros.
-Establecer medidas de prevención, programas educativos y concientización de aficionados.
-Fuertes sanciones disciplinarias para aquellos que incurran en conductas violentas.
-Seguir fomentando un ambiente positivo y respetuoso en los estadio, que se promuevan valores como el juego limpio.
-Disminuir o eliminar la ingesta de bebidas alcohólicas.
-Apoyar el desarrollo de programas sociales y deportivos en las comunidades que rodean a los equipos.
-Tolerancia cero a la violencia tanto en los estadios, como en canchas locales o escolares.
-En cuanto a las barras, encuentro dos alternativas. Si se siguen comportando de manera violenta, deben ser eliminadas. La otra alternativa (ya lo he dicho antes), es que trabajen en el propósito que las define. Es clave que modifique el enfoque de ser sólo porra de sus equipos y hagan trabajo voluntario en sus comunidades. Sería magnífico aprovechar la energía de estos jóvenes para que en nombre de sus equipos hagan trabajo social.
En lo que se resuelve, exijamos tolerancia cero. Mano dura y consecuencias ejemplares. No es posible que sigamos esperando a que la percepción de la alcaldesa cambie, la reacción de la policía mejore y la Federación Mexicana de Fubtol implemente acciones.
Estimados lectores y lectoras, modelemos la no violencia en nuestras familias, si no podemos, pidamos ayuda profesional para encontrar alternativas de solución.
“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.




