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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Tigres, ¡por fin!

2020-12-24 | CHRISTIAN MARTINOLI
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Los Tigres finalmente dieron el paso que todo mundo le reprochaba. Se han quitado de encima una piedra incómoda y aunque la Concachampions deja mucho que desear como parámetro a niveles internacionales, pues gracias a los fabulosos dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol y a los candados que la Concacaf coloca para que no se le fugue a Sudamérica el balompié que le llena las tribunas (cuando está permitido el acceso de gente), pues este torneo descafeinado y deslactosado light, es el máximo logro a nivel clubes dentro de la confederación. Y no hay más para dónde hacerse.

El martes fue dominado en intensidad y posesión de pelota por un LAFC, que en realidad sorprendió a varios otros equipos por la dinámica de sus futbolistas que encuentran en Vela el duende y el genio.

Tigres, como siempre, fue pragmático y para muchos aburrido, porque aunque puso de arranque a Quiñones, Aquino, Fernández y Gignac, todos se dedicaron más a correr a los rivales que hacer correrlos a ellos. Es desesperante desde afuera observar cómo se sacrifica el talento de varios; sin embargo, está claro que el sistema les convence a casi todos y ni se inmutan en seguir al pie de la letra las órdenes. Eso habla bien de todos, el sistema y la idea por encima de la percepción, aunque a las masas no gusten sus formas y se crea que quizá se está desperdiciando espectáculo.

Gignac no tocó una sola pelota importante en 70 minutos porque no le dieron una sola digna. Una sola. Después el tipo te define a cinco del final un partido que se les abrió gracias a una pelota detenida regalada por el portero y los centrales del conjunto rival.

Ahí, cuando Ayala mete el cabezazo, Tigres pega y responde con la fiereza que muchos le quisiéramos ver durante más lapsos de los partidos porque pensamos que tiene potencial para semejante nivel de exigencia. Pero no, ellos son fieles a su sistema hasta las últimas consecuencias, a pesar de que ese sistema amarrado les da las mismas alegrías que desazones. Cuestión de óptica y gustos.

México a nivel Liga sigue siendo dominador del área y aunque en contadas ocasiones algún valiente del norte se arrima para tratar de desestabilizar la hegemonía nacional, como lo fue ahora el cuadro de Los Angeles, todavía la referencia en nivel sigue estando mucho más cargada de este lado, ojo, no confundir con la organización y el potencial económico a futuro de la MLS, que ahí ganan por goleada; sin embargo, cuando hablamos de protagonistas cada año los equipos mexicanos arrasan, más allá que esta final quizá le merecía mejor suerte para los hombres de California.

Tigres puede pasar una fiestas tranquilas y minimizar en algo la lucha interna en Nuevo León que lo catalogaba de equipo de cabotaje, eso se terminó. Habrá más folklore con Rayados para seguir discutiendo horas sin llegar un final consensuado, como siempre pasa al momento de hablar de pasiones y futbol. Pero Tigres ya dio el paso internacional que tanto necesitaba para calmarse y repensar las cosas desde el triunfo, más allá de que a la gente les gusten o no sus maneras. Porque, al final, el cuadro de San Nicolás sólo refrendó una cita que vengo creyendo desde hace lustros, que dentro de la Concachampions, todavía, los equipos mexicanos la ganan aunque la quieran perder.

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