* Es verdad que Cruz Azul no ha jugado como ‘un grande’, pero tiene la obligación de pensar como ‘un grande’.
* Paco Jémez ha recibido otra clase de Miguel Herrera, justo antes de que vuelvan a enfrentarse en la cancha.
* Creo que el entrenador español jamás ha entendido en dónde está parado y qué significa Cruz Azul para sus aficionados.
¿Qué es la ‘grandeza’ en el futbol o cómo se descubre la ‘grandeza’ en el futbol? Mi primera respuesta habría de enfocarse en equipos, en futbolistas que cambiaron el juego, que le dieron algo más a la cancha y a sus condiciones mediáticas: el Brasil de Pelé de 1970, por ejemplo, o quizá la Holanda de Cruyff de unos años después, el Madrid de Di Stéfano que ganó cinco Copas de Europa o el Madrid del propio Cristiano, hasta llegar al Barcelona de Messi y de Guardiola. Equipos que realmente dejaron impregnadas sus marcas y que en cierto momento fueron más trascendentes incluso que este deporte llamado futbol. Paco Jémez volvió a encender la polémica el fin de semana. “Cruz Azul no es un equipo ‘grande’”, dijo, y ello fue suficiente para provocar una ola de polémica en la que más tarde y aprovechando el ‘desliz’ del estratega español, se introdujo el entrenador del América, Miguel Herrera: “Mi equipo sí es ‘grande’”, aseveró el Piojo. Lo que son las cosas: Jémez se hundió más tras una desastrosa derrota de Cruz Azul en el campo del modesto Lobos BUAP y Herrera aprovechó el (llamémosle) ‘gazapo’ de Francisco Jémez para tapar la preocupante caída americanista en el Estadio Azteca frente al Necaxa.
Ambos entrenadores, por cierto, se verán las caras esta noche por los Octavos de Final de la Copa MX.
Pero no estoy totalmente en desacuerdo con Jémez. Un ‘equipo grande’ debe responder a esa categoría cada fin de semana, cada torneo, cada vez que sale a buscar un resultado o una actuación, y este Cruz Azul (antes y aun con Jémez) ha dejado de comportarse como un ‘equipo grande’, que no es lo mismo que dejar de ser ‘un grande’. Cruz Azul no actúa bajo los parámetros de su historia, de sus títulos, de sus grandes héroes de la cancha, de su propia cooperativa. Cruz Azul ha dejado de comportarse como un ‘grande’. No sé, por otra parte, para quién va dirigido el mensaje de Paco Jémez. Si es para sus futbolistas, como una manera de presionar, bueno, me parece que está en su derecho, pero creo que no calculó bien los riesgos del impacto de su declaración, porque al final del día lo único que logra esa afirmación es lastimar aún más a un pueblo que de por sí ha sufrido de más en los últimos tiempos.
Cruz Azul es un ‘equipo grande’. Lo es por su historia, sus estadísticas (53 años en la Primera División, 8 títulos de Liga, 3 de Copa, 6 internacionales, subcampeón de la Copa Libertadores y el hecho de que jamás ha perdido la categoría). Cruz Azul es un ‘equipo grande’ porque ha tenido héroes casi celestiales en el campo de juego (Marín, Quintano, ‘Kalimán’, Hermosillo, Bustos, Muciño, el Conejo Pérez, Horacio López y muchos más). Cruz Azul es un ‘equipo grande’ porque su afición ha sido siempre noble, entregada y apasionada. Cruz Azul es un ‘equipo grande’ por la fortaleza de sus cooperativistas, el impulso de una compañía cien por ciento mexicana y la labor que ha logrado la familia Álvarez al frente de la empresa y del club de futbol. Cruz Azul es un ‘equipo grande’ porque la grandeza no se pierde así de fácil, ni siquiera en la ausencia, en la derrota, en la desesperación, en el ayuno de casi 20 años desde el último campeonato de Liga. Jémez está equivocado. Puede que no sepa en dónde está parado o que jamás lo supo y quizá hasta no tenga tiempo de entenderlo. Cruz Azul ha dejado de comportarse como un ‘equipo grande’ (cosa que el entrenador español no ha podido cambiar como muchos otros en una larga lista en las últimas dos décadas). Pero no se puede, nunca, dejar de pensar en la ‘grandeza’ que te acompaña. Miguel Herrera le dio una buena lección el sábado por la noche, cuando aun en la derrota, gritó a los ‘mil vientos’ lo que la afición del América justamente esperaba: “Somos un equipo grande”.
Desde sus primeros días en México, Jémez no entendió jamás a dónde y para qué venía. Recuerdo todavía la primera polémica en vivo, en televisión (‘Futbol Picante’) con él, donde afirmaba que Cruz Azul no podía pensar en el campeonato sin antes enfocarse en su situación. Creo que Jémez jamás lo ha comprendido. Cruz Azul es un equipo que debe apostar por el trofeo desde que el balón rueda. Cualquier otro resultado se acerca más a la posibilidad de ser un fracaso. Hay que jugar como ‘un grande’, meter goles como ‘un grande’. Defender como ‘un grande’, pero también es indispensable, cuando estás en un club de estas dimensiones y repercusiones, pensar como ‘un equipo grande’. Francisco Jémez ha pensado como lo que es: un entrenador ‘pequeño’.




