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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Herrera le llama 'envidia'; yo, 'calidad'

2019-08-09 | David Faitelson
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Se trata hoy y se tratará siempre de alcanzar el máximo nivel posible. Sea un futbolista, un doctor, un músico, un científico o un panadero. Hay que tratar de llegar al tope de tu profesión. Y no sé si el Standard de Lieja es mejor, igual o peor que el América. Lo que está claro que es que está más cerca del nivel mayor del juego. A eso ha renunciado Guillermo Ochoa en las últimas horas. Ha renunciado a un asunto de “calidad”, aunque su nuevo entrenador lo contemple como envidia. Si Ochoa no tuviese la calidad para seguir tratando de jugar en el siguiente nivel del juego, nadie diría nada, pero la tiene, sin duda, tiene más calidad que la envidia que pueda generar un club como el América.

Es un retroceso. No hay otra forma de verlo a partir de un ángulo puramente futbolístico. Volver de Europa para jugar en el América cuando, sobre todo, tienes presente y futuro europeo, significa bajar de nivel de juego.

Y estoy seguro de que Guillermo Ochoa lo sabe. La necesidad y el dinero del América se han interpuesto en el camino de uno de los mejores porteros de la historia del futbol mexicano. El mismo personaje que hace ocho años se marchó de Coapa 'a empujones', entre insinuaciones y gritos abiertos de que cometía un error al dejar al famoso club mexicano para ir a un club inexistente en Europa y en Francia llamado Ajaccio.

El mismo Ochoa que hace ocho años nos dejó con la boca abierta a todos buscando un mejor futuro futbolístico y desechando la 'zona de confort' que le proponía ser el portero y la figura del América. Ese mismo Ochoa que picó piedra en Córcega, que calentó la banca en Málaga, que tuvo que tragarse goles y un descenso en Granada, y que había encontrado la felicidad o quizá la estabilidad en el Standard belga, el mismo Ochoa, cuyo nombre coqueteó casi siempre con las Ligas de Inglaterra, Italia y Alemania, ha claudicado hoy a la aventura del primer portero mexicano que se atrevía a cruzar 'el charco' por una vida futbolística más honrosa y gloriosa. Ochoa ha vuelto. No veo nada que tengamos que festejar.

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El América lo ha traído para 'tapar un hueco'. La salida de Marchesín, el dinero que se recaudó por el argentino y por el colombiano Mateus Uribe, ambos vendidos al Porto, ha dejado al América en la boyante posición de pagarle una 'miseria' al equipo de Bélgica y negociar con Ochoa uno de los contratos más altos que jamás se hayan registrado por un futbolista mexicano o extranjero en esta Liga.

La realidad es ésa. El júbilo del aficionado americanista esta justificado y es totalmente acertado, pero lo de Guillermo Ochoa es retroceder, abandonar el sueño y las ambiciones de un futbol de mayor nivel tentado y finalmente seducido por los dineros que, como lo que es, una figura, puede devengar en casa.

Si el mercado mexicano no pagara esas cifras en su industria futbolística, Guillermo Ochoa no volvería. Seguiría 'tragándose el polvo europeo'. Pero luego se preguntan por qué nuestro futbol permanece anquilosado y sin dar el paso de calidad.

Yo lo veo como retroceso, pero quizá desde la óptica americanista exista una percepción muy distinta… Por ejemplo, Miguel Herrera, el entrenador, aprecia un toque de envidia hacía el América. Yo lo que veo es calidad, y Ochoa la tiene, la ha demostrado para aspirar a jugar en otro nivel del juego.