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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

Una mina de oro llamada: Correcaminos

2017-04-05 | IGNACIO SUÁREZ
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Los números que arrojan los indicadores de carencias sociales en Tamaulipas y que proporciona la coneval.org.mx son dramáticos: 46% de sus habitantes no tiene acceso a la seguridad social, 19.6% a la alimentación básica, un 15% a los servicios de salud, etc. (http://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Tamaulipas/Paginas/care...); por ello es incomprensible e inhumano que los gobiernos y las instituciones distraigan recursos públicos, dinero de los propios tamaulipecos para ocuparlos en distractores sociales, como ocurre con el equipo del Ascenso MX: Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.   

El dispendio de dinero público que se ha tenido ha sido bestial. Correcaminos ha sido un negocio demencial de bajo perfil escondido en el Ascenso, con presupuestos irracionales que superan por mucho a algunos equipos del Máximo Circuito.

Correcaminos recibe por dos caminos distintas aportaciones multimillonarias de dinero público: una por parte de la propia UAT y otra del Gobierno del Estado, que suman más de 300 millones de pesos anuales. Para que usted dimensione la exageración de presupuesto les diremos que el equipo de los Potros de la Universidad Autónoma del Estado de México, que participa en la misma categoría y que actualmente está en primer lugar de porcentaje y tercero en la tabla general, tiene un presupuesto anual de apenas 34 millones; ¡el 10% del total que recibe en Correcaminos! 

Aunque es un presupuesto muy bajo y que ha tenido extraordinarios resultados en muy corto tiempo (tres títulos de Segunda y el ascenso) en la UAEM, tanto el Rector Jorge Olvera, como su administrador Javier González Martínez, con enorme responsabilidad social, con madurez y sentido común NO se colgaron las medallas, reconocieron que el futbol profesional NO es, ni debe ser prioridad, que NO es un gasto sano para las finanzas universitarias y, como sucede en la UNAM, diseñaron la creación de un patronato con notables exuniversitarios y empresarios locales, encabezados por el reconocido fiscalista Rodolfo Fabela, quien se encargará de proveer los recursos para mantener el equipo y crear una estructura profesional en el resto de las divisiones menores integradas a la universidad a partir de junio. 

Y mientras eso sucede, los multimillonarios Correcaminos de la UAT, de manera inevitable, lucharán por no descender la próxima temporada. Dos universidades públicas con dos manejos y resultados dramáticamente contrastantes en tiempos similares, juzgue usted este comparativo:

Cuadro comparativo entre Correcaminos y los Potros UAEM

* Fuente: http://www.4icu.org/mx/

** Incluye nónima, viajes y premios

La semana pasada nuestros compañeros Luis Castillo y David Medrano consignaron irregularidades en la administración del equipo Correcaminos, por lo que nos dimos a la tarea de investigar y recabar información oficial. 

Tuvimos acceso a las aportaciones hechas por el gobierno del estado, a través de la Secretaría de Finanzas al equipo Correcaminos, en el periodo comprendido de 2013 a 2016, además de las aportaciones totales de la UAT al Club de Futbol Correcaminos, detallando lo ejercido y pagado en los ejercicios fiscales de 2011-2015 en la cuenta pública del club.

El oficio de la Unidad de Transparencia con número RSI-033-2016, respondió lo siguiente: “Me permito participar a usted que la Universidad Autónoma de Tamaulipas, durante los ejercicios fiscales comprendidos del 2011 al 2015, transfirió aportaciones al Club de Futbol Correcaminos por la cantidad de $232, 545,308.46 (doscientos treinta y dos millones quinientos cuarenta y cinco mil trescientos ocho pesos 46/100 M.N.), tal como se establece en la cuenta pública de 2011 a 2015 de la Universidad, aprobada por la Auditoria Superior del Estado”. 

Es decir, ese total dividido entre los cinco años, da aportaciones de 46 millones de pesos anuales. Dinero suficiente para mantener a varios equipos; Atlante, por ejemplo, gasta alrededor de los 50 mdp, al que se le incrementa el presupuesto por los caros viajes de avión a Cancún. 

Pero NO fue el único dinero que recibió el equipo de Correcaminos. Existe documentación de la Secretaria de Finanzas del Gobierno del Estado de Tamaulipas, donde se establece el destino de 200 millones de pesos al equipo y su S.C. donde se reportan, además, extensiones anuales a ese mismo presupuesto entre los 68 y 70 millones. Así que pesos más pesos menos, el equipo recibió de manos del gobierno mil 80 millones de pesos en los últimos cuatro años.

La suma de ambos presupuestos en los últimos cuatro años de ambos da un total de mil 264 millones de pesos. ¡316 millones anuales!, que para administrar el equipo del Ascenso es una locura absoluta. Dinero que, por las evidencias, al parecer, NO se ocupó sólo para la nómina del equipo. Hagamos un ejemplo y exageremos: imaginemos que Correcaminos tuvo un gasto de 70 millones de pesos anuales entre nómina y gastos de operación, un costo muy elevado para un equipo del Ascenso. Aún si hubiera sido así, sobrarían 246 millones de pesos anuales que se quedaron olvidados ‘por ahí’ en los bolsillos de algunos; 984 millones en total en los últimos cuatro años. ¡Vaya negocio! 

Este simple comparativo de nóminas con algunos equipos del máximo circuito y otro de su misma categoría, es por demás contundente y muestra el irracional presupuesto con el que cuenta Correcaminos:

Comparación entre Correcaminos, UAEM y otros equipos de Liga MX

* En millones de pesos. Obviamente Correcaminos no pagó esa nómina mensual, es sólo la cifra dividida entre 12 de las aportaciones que recibió de la UAT (46 mdp) y del Gobierno Estatal (270 mdp) durante el periodo 2013-2016.

La coartada de las aportaciones

El gobierno tamaulipeco, para justificar su aportación de 270 mdp establecía que el equipo Correcaminos haría promoción al deporte al interior de la Universidad, intervendría en organización de juegos estudiantiles, uniformar a equipos de facultades, etc. Esto NO sonaba mal, pero el pequeño GRAN DETALLE es que nada de eso se cumplió, simple y sencillamente porque el equipo NO ha tenido en ese lapso un convenio o proyecto de trabajo que lo vincule directamente con la UAT y el deporte meramente estudiantil.

Pero habrá que dejar muy claro que el equipo de Correcaminos es una Sociedad Civil y NO pertenece directamente a la UAT. La Universidad otorga la franquicia, los colores, el mote, el estadio, además de los 46 mdp de presupuesto anual, pero es un Consejo Deportivo de una S.C. quien ha manejado a su antojo y con total independencia esos recursos. En algún momento fue presidido por Francisco Filizola, después Manuel Corcuera y ahora Rafael Flores, cuya única virtud visible es el ser familiar directo de Víctor Manuel Sáez Martínez, jefe de oficina del actual gobernador Francisco García Cabeza de Vaca. Es decir, se cambió de partido político, pero el gran negocio continua con otros colores y otras manos. 

En tiempos tan complicados en el país, que vive una economía tan complicada, es urgente que los políticos de todos los partidos dejen de utilizar al deporte profesional como botín político. Hay miles de verdaderas necesidades que atender antes que jactarse que con su ‘apoyo’ ayudaron a gritar un gol al equipo de su tierra. 

“Cuanto más poder se tiene, más peligroso es el abuso”: Edmund Burke