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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

La pareja de centrales que fichan en el cielo

2021-05-05 | Ignacio Suárez
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Para los jóvenes aficionados al futbol el tema de esta columna olerá a naftalina, a prehistoria, hablaremos de una de las parejas de centrales más importantes en su tiempo en el futbol mexicano, pero a las nuevas generaciones sus nombres les dirán poco o nada, aún habiendo significado tanto. 

Para los aficionados Sub 60, esos que como yo ya podremos vacunarnos en estos días, los nombres de estos dos gladiadores les provocarán nostalgia, tiempos y años maravillosos de la década de los setentas, cuando quizá el futbol era más romántico, sin duda más lento, pero también más 'pensante' y de mucha calidad. 

LOS MEJORES DE AMÉRICA 

Esos tiempos nos trajeron al futbol mexicano a una constelación de los mejores centrales del continente americano. Algo que hoy es imposible. El uruguayo Roberto Matosas, jugaba para el Toluca, el peruano Héctor Chumpitaz con el Atlas, el chileno Alberto Quintano con el Cruz Azul, el argentino Rafael Albrecht con el León, el brasileño Guaraci Barbosa, entre muchos otros. 

Y los centrales mexicanos de calidad que hoy hacen falta, en aquel tiempo sobraban: Campeón Hernández con América, Eduardo Ramos con Toluca, Kalimán Guzmán con Cruz Azul, Héctor Santoyo con el León, Gustavo 'El Halcón' Peña con el Jalisco, Jaime López con Chivas, Juan Manuel Álvarez y José Luis Trejo en Atlético Español, Gamaliel Ramírez con Atlas, Sánchez Galindo y compañía.  

Eran los tiempos que el futbol mexicano podía traer a jugar en un cuadrangular al mejor jugador del mundo y organizar un cuadrangular en Guadalajara con las Chivas, Atlas, Jalisco y la U de G, pudiendo 'fichar' los desaparecidos azucareros nada menos que a Pelé, para disputar ese histórico cuadrangular en 1975.

PELÉ, EL REFUERZO DE CHIVAS 

Los jóvenes aficionados a Chivas seguro no recuerdan que precisamente 'El rey Pelé' bien pudo ser el primer jugador extranjero en vestir la playera del Guadalajara, ya que el reglamento de aquel cuadrangular establecía que si el Jalisco era eliminado y Chivas pasaba a la Final el astro brasileño debería reforzar al chiverio, algo que se quedó en intención ya que el Jalisco llego a la Final contra los Leones Negros.  

Hoy este espacio servirá de tributo para reconocer a uno de los mejores centrales mexicanos de aquella década de los 70's, y a una leyenda del futbol argentino, que brillaron juntos haciendo pareja para el mismo equipo, que llegaron a dos Finales y las perdieron, y que recientemente con diferencia solo de cinco días en distintos países perdieron la vida lamentablemente. Hablamos de Héctor 'El Cuirio' Santoyo, quien falleció el pasado 28 de abril, y Rafael Albrecht, apenas el lunes 3 de mayo. 

LEÓN, SIN CORONA 

Ambos fueron pareja de centrales en ese inolvidable León con Miguel Darío Miranda, apodado la 'La Pantera Rosa', que usaba unos horripilantes suéteres. En la defensa estaban los 'suavecitos' laterales Arturo Razo, por derecha, y Carlos Gómez, por izquierda. En la media cancha el 'Capi' Mario Ayala, y una dupla de talentosos volantes mexicanos: Rafael 'Chepe' Chávez y Luis 'Chino' Estrada, sí, el mismo al que Don Guillermo Álvarez Macías mandara 'secuestrar' en León para que no firmara con Chivas y se fuera al Cruz Azul, y adelante Él Cocodrilo' Valdez, el Tarzán Davino y el velocísimo y habilidoso Roberto Salomone.  

Ese León fue un equipazo, que jugaba de forma espectacular pero que no pudo conseguir el título porque tuvo de rival al mejor Cruz Azul de su historia, con el que perdió una Final en un tercer partido de desempate y meses después otra ante el Toluca de Ricardo de León, en una Liguilla que se jugó por puntos. NO pudo ganar la liga, fue un 'ya merito' inolvidable. 

Para hablar de Rafael Albrecht, hay que acompañarlo con la etiqueta de 'DON' antes del nombre. Llegó a los 29 años siendo figura y leyenda del futbol argentino. Mundialista en 1962 y 1966, en donde muchas veces fue capitán. En aquel momento, ningún defensa del mundo había anotado más goles que él, cuando terminó su carrera se ubicó en el séptimo de todos los tiempos con 95 goles anotados en poco más de 506 juegos disputados, hoy en día está entre los 20 primeros de todos los tiempos. Nadie cobraba los penales mejor que él, en una ocasión terminó como sublíder de goleo.

MAESTRO Y ALUMNO 

Cuando llegó al León en 1970, Don Rafa Albrecht era una leyenda viviente, fue uno de los históricos 'matadores' como apodaron al San Lorenzo de Almagro, que fue Campeón invicto en 1968. En esos momentos Héctor 'El Cuirio' Santoyo era el octavo de 11 hermanos que buscaba ganarse la vida haciendo de todo un poco, lo mismo haciendo mandados, de aprendiz de talachero, que de chalán de albañil, era mucha la necesidad, eran muchos los hermanos en la modesta colonia Bellavista, de la ciudad de León, no había tiempo para los estudios y el tiempo libre lo ocupaba para jugar futbol. 

Don Rafa Albrecht no llegó solo. Con él llegó también 'El Cholin' Jorge Davino, que ya había sido Campeón lo mismo con Boca Juniors que con el Deportivo Cali, en Colombia. También el centro delantero Juan José Valiente y el extraordinario extremo izquierdo Roberto Salomone. Este poker de jugadores argentinos le dieron la estructura y la solidez necesaria a un equipo que tenía talento local que sabía explotar Toño 'La Tota' Carbajal. 

Una tarde, 'El Peterete' Santillán lo descubrió, tenía apenas 17 años. Cuando recién había cumplido los 18, ya estaba debutando haciendo pareja con Rafael Albrecht, llegó para quedarse y se adueñó de la titularidad. La Tota Carbajal se fue del equipo, y entonces el central argentino hizo las veces de jugador y técnico hasta que llegó el brasileño Gómez Nogueira. 

Santoyo tuvo en Albrecht su mejor mentor. “Si él me decía que me tirara de cabeza, lo hacía. Hacía lo que me decía, me traía corriendo como caballo de un lado a otro. Cómo no iba a obedecer, si como chalán obedecía, ahora que salía hasta en la tele pos pior (sic). Pero no fui burro, le aprendí, tanto que hasta me vendieron muy carito y me di mis lujitos”, me dijo muy sonriente el buen Cuirio hace algunos años que lo entrevisté allá por sus rumbos.

TRANSFERENCIA HISTÓRICA  

Albrecht tuvo una muy buena oferta del Atlas, aquel equipo de Héctor Brambila, Sergio Quirarte, Pillo Herrera, Tilín Méndez, Pepe Delgado, Berna García, Chavarín, Abel Verónico. Pero antes de irse a Guadalajara, recomendó a la directiva leonesa traer a quien debía ser su sustituto y no se equivocó, fue el gran Oswaldo Batocletti, que junto al Cuirio Santoyo perdieron aquel partido ante Toluca que les dio el título a los Diablos Rojos, en un gol que muchos atribuyeron a Estupiñán y otros como autogol de Santoyo. 

El destino quiso reunir a Albrecht con Santoyo de nueva cuenta, otra vez compartían la misma ciudad, pero con diferente equipo. Después de quedarse en la orilla, los Leones Negros, que serían como el PSG región 4 del futbol mexicano en aquellos tiempos, porque soltaban dinero con singular alegría, fueron a comprar a Santoyo. Si por comprar a Nacho Calderón habían roto el mercado un año antes pagando tres millones de pesos por su pase, por el Cuirio aflojaron cinco. Todo un escándalo para la época. 

“A todo me dijo que sí, el promotor Nicola Gravina vino por mí a León y esa misma tarde nos fuimos a Guadalajara, a la segunda semana ya tenía mi casota de dos pisotes con alberca como me habían prometido. Me alcanzaba para hartas cheves, desde ahí aprendí que yo no me iba a llevar bien con el dinero. Para que quiero un millón, si solo se contar hasta 10”, me recordaba a menudo Santoyo. 

Y mientras El Cuirio se quedaba en la orilla del título otras dos veces más porque los Leones Negros perdieron primero una Final contra el América, con aquel gol de rabona de Reinoso, y otra más ante Pumas con gol de Cabinho, su mentor Rafael Albrecht, lastimado de la rodilla y a sus 37 años decidía decir adiós al futbol en 1977. Santoyo, por su parte, estaba a plenitud, y sus llamados a la selección eran constantes cuando tenía apenas 23 años. 

 

 

MALAS COMPAÑÍAS 

A esa edad, con fama, dama y lana, empezaron los excesos de todo tipo. El Cuirio era un tipo noble de gran corazón, pero con muchas carencias y varios vivales disfrazados de amigos se encargaron de darle baje con mucho dinero y propiedades. Se descuidó mucho, subió de peso, bajó su nivel y Leones Negros lo prestó al Unión de Curtidores a ver si recuperaba su nivel y justo ahí terminó todo, pues la rodilla derecha se le hizo pedazos, ligamentos y meniscos se dañaron, no pudo quedar bien, ya no podía jugar, tenía apenas 27 años entonces. 

Mientras eso sucedía en México, en Argentina Rafael Albrecht aún no ponía en orden su futuro, había desechado ofertas para dirigir, no le habían parecido interesantes económicamente hablando, esperaba la buena, mientras vivía de lo invertido, empezaba la carrera cuesta abajo. 

En la ciudad de León, Santoyo empezaba a pagar el precio. La falta de planeación, de ahorros, lo puso rápidamente de regreso en su humilde barrio de la colonia Bellavista. Sus últimos ahorros los invirtió en una combi y en un taxi, sin embargo, las concesiones eran piratas, y terminó vendiéndolos y se empleó como chofer, lo mismo en un camión urbano que en un taxi, también fue vendedor ambulante, le entró a todo.

MISERÍA E INTENTO DE SUICIDIO 

Había que sobrevivir y nunca tuvo empacho en reconocer sus limitaciones en varias entrevistas. “Es bonito tener lujos. Un buen carro, una casa de dos pisos, cosa que no tenía aquí en León, y allá sueldo y todo. Pero el dinero si no lo sabe uno manejar te mete en problemas. El dinero es malo, es peligroso, a mí me hace daño, hasta la fecha me hace daño, en ocasiones, no sé por qué, traigo dos mil o tres mil pesos en la bolsa, y nomás ando pensando a ver qué, y a ver qué. Y en cambio no traigo más que 10 o 20 pesos y ando, pero bien, en paz”.  

Mientras, en Argentina, a Rafael Albrecht no le faltaban los reconocimientos. Los hinchas de San Lorenzo le pusieron su nombre a un sector de la tribuna, pero lo que empezaba a escasear era el dinero y cuando faltó el dinero comenzaron los problemas familiares y sentimentales. Bien dice el refrán que “cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana” y algo muy similar le pasó a Rafael, que tuvo momentos de depresión y complicados en el tema económico. 

Nadie lo pudo comprobar, pero entre su círculo cercano era un rumor a voces que el accidente donde el defensor fue atropellado por un tren en 1989 no fue en realidad un accidente sino en realidad un intento de suicidio. Luego de una prolongadísima recuperación y tras pasar largo tiempo en coma, el Tucumano no sólo logró sobrevivir, sino que también pudo volver a caminar. Eso le sucedía cuando tenía por entonces 48 años, pero ya nada fue igual. 

EL ADIÓS  

Con el tiempo los problemas de ambos fueron en aumento, uno más que el otro, pero ya estuvieron siempre muy cuesta arriba en todos los sentidos. Hace una semana, el 28 de abril, en su muy modesta habitación de la calle de Coahuila, Santoyo no respondió a la puerta, ni al celular. Dicen que tuvieron que forzar la puerta para entrar, lo encontraron muerto. Le dispensaron la autopsia, unos hablaban de un infarto, otros de enfermedad, otros de Covid, lo único cierto es que el buen Cuirio se había ido. 

Mientras eso sucedía, en la Argentina, Rafael Albrecht luchaba por su vida desde terapia intensiva en el Hospital Español, le habían diagnosticado una pulmonía bilateral, como consecuencia de la pandemia, la cual se había agravado por la dificultad de conseguir una cama en un centro médico. Su hijo Rafael, el único que se mantuvo a su lado, también había contraído Covid-19. 

El pasado lunes, perdió la batalla. Su amado San Lorenzo se encargó de cubrir los gastos hospitalarios y funerarios. Con diferencia de cinco días el buen Cuirio y Albrecht fueron fichados por un mejor equipo, otra vez están juntos, pero esta vez para siempre.  

Que su legado no sea en vano, que esta historia les pueda llegar a las nuevas generaciones para que sepan lo que se puede y debe hacer, y sobre todo lo que NO debe hacerse. Ellos así lo hubieran querido. Hasta siempre Héctor, Rafa, gracias por todo. Buen viaje. 

“Cuando alguien se convierte en un preciado recuerdo, una imagen se transforma en un gran tesoro”, Anónimo.

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