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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Normalidad, caos

2021-09-01 | Luis García
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Sé que esta palabra ha sido reutilizada en muchas ocasiones, la hemos sobado, y ha funcionado como una especie de utópico salvavidas. Pero cuando me refiero a normalidad, me refiero al enredado intento de nuestra familia, Los Pérez, hacia esa tierra prometida.

Después de unas coloridas vacaciones que incluyeron Acapulco, Puerto Vallarta, Las Vegas y Los Cabos, con mucho dolor en el cuerpo, pero mucho más dolor en el alma, estamos procurando regresar a la necesaria y a veces no tan gustosa rutina.

Lorenza, mi hija mayor, sigue en su universidad de forma virtual, así como atendiendo un sinfín de cursos en línea que tienen que ver con su mayor pasión que es la lectura y la escritura. Por su parte, Mariano y Roberta regresarán a la escuela de manera híbrida, unos días de manera presencial y otros tantos de manera remota. Y por último, el más pequeño de la casa, mi Luisito, él sí irá de manera presencial todos los días, y nos ha confiado que está sumamente nervioso por ello.

Por su parte, la jefa de este hogar, la famosísima ‘Roska’ Pérez, lentamente retoma sus actividades empresariales junto a su socia la fantástica y de amargo carácter, Erika Matuk. Y cuando me refiero a actividades empresariales salerosa su empresa Gin & O’Clock, en el que su medular aspecto recae en la venta de espectaculares cajas de distintos tipos de alcohol, de algo se tiene que vivir.

Viendo como toda mi familia pretende, no sin varios tumbos, regresar a sus naturales actividades, por más que me niegue hacerlo, a mí me corresponde lo propio. Después de unas intensas transmisiones de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, sobre todo por el horario, nada nuevo bajo el sol, pero llevábamos mucho tiempo sin transmitir en las madrugadas, toca regresar al ruedo, se vienen partidos de la Selección Nacional, puntualmente eliminatorias rumbo a Qatar 2022 y, por supuesto, la Liga MX.

Así que este fin de semana me puse a chambear de manera seria y enfocada. Hace mucho no me reventaba tantos partidos en la televisión, y si a esto le sumamos que me aventé varios duelos de la NFL y uno que otro torneo de golf, hice la tarea a carta cabal.

Debo confesar que fui arrastrado al sillón de la TV por mis hijos Mariano y Luis, ya que estaban enloquecidos con el debut de Lionel Messi. Aprovechando el viaje para acá vamos viendo al Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester United, al América, al Cruz Azul, y cualquier partido de futbol que tuvieron a bien pasar.

Llevo realizando transmisiones de futbol más de 20 años, por ende, en ocasiones resulta complejo emocionarse o ser sacudido, cosa que este fin de semana me pasó, supongo tiene que ver mucho con esta linda obsesión de mis hijos por ver, vivir y disfrutar futbol, tanto en la televisión como de manera real. Así que me descubrí riendo, disfrutando el confuso planteamiento del Barcelona, la brutal demencia y estirpe del Atlético de Madrid, la bestialidad de recursos humanos que posee el Manchester United, el envidiable equilibrio y la fabulosa solidez del América fincada en un par de defensores centrales que son una joya como tú Bruno Valdés y tú Emanuel Aguilera, culminando con la jerarquía, sabiduría y madurez que manifiesta el Cruz azul sin importar el resultado que obtenga.

Mi fin de semana resultó un fin de semana estúpidamente deportivo, y como señalé al inicio de este texto, todos estamos en búsqueda del regreso a la normalidad, cada uno con nuestras miserias, cada uno con nuestras virtudes, pero estoy cierto que la mirada de todos está puesta en esa dirección. Ojalá tengamos la inteligencia, la paciencia y la suerte de poder arribar a tan seductora y, a la vez, alejada orilla, que así sea para todos, ¡carajo!