La Ciudad de México dio la bienvenida al Año Nuevo 2026 con una fiesta electrónica masiva que reunió a miles de asistentes en Paseo de la Reforma, uno de los corredores más emblemáticos de la capital. Desde la tarde del 31 de diciembre y hasta la madrugada del 1 de enero, la música, las luces y el ambiente festivo marcaron el inicio del nuevo año.
Personas de distintas edades se dieron cita para disfrutar del espectáculo, que se desarrolló en un ambiente familiar y con un amplio despliegue de seguridad. La celebración destacó por su organización y por ofrecer una alternativa gratuita para recibir el Año Nuevo en el espacio público.

A lo largo de varias horas, el público respondió con entusiasmo a las presentaciones musicales, que mantuvieron la energía hasta después de la medianoche, momento en el que se realizó el tradicional conteo para recibir 2026.
¿Cómo fue la fiesta electrónica con la que CDMX recibió 2026?
El evento se caracterizó por una producción de gran formato, con escenarios, iluminación especial y un sonido diseñado para cubrir una amplia zona de Reforma. Las presentaciones se sucedieron de manera continua, manteniendo el ritmo y la atención del público durante toda la noche.
El conteo de fin de año fue uno de los momentos más esperados, cuando miles de personas celebraron al unísono la llegada de 2026, acompañados por música electrónica y un ambiente de fiesta que se extendió por varias horas más.

Las autoridades capitalinas informaron que la jornada transcurrió sin incidentes mayores, gracias a la coordinación entre cuerpos de seguridad, servicios de emergencia y personal de apoyo.
¿Por qué esta celebración fue considerada una de las más grandes del mundo?
La magnitud del evento, tanto por el número de asistentes como por la duración y el nivel de producción, llevó a que la fiesta fuera catalogada como una de las celebraciones electrónicas más grandes a nivel internacional para recibir el Año Nuevo.
Además, la ubicación en una de las avenidas más importantes de la ciudad permitió que el festejo tuviera un impacto visual y simbólico relevante, proyectando a la CDMX como un punto de encuentro cultural y musical a escala global.
Imágenes y videos del evento circularon ampliamente en redes sociales, mostrando la respuesta del público y los momentos más destacados de la noche, lo que amplificó el alcance de la celebración más allá de la capital.





