La cantante Taylor Swift volvió a ser tema de conversación tras su enigmática llegada al Arrowhead Stadium para presenciar el partido de los Kansas City Chiefs, donde juega su prometido Travis Kelce. A diferencia de ocasiones anteriores, la estrella pop evitó toda exposición mediática: ingresó al recinto escondida detrás de una pared y no apareció en la transmisión televisiva en todo el encuentro, algo inusual considerando que su presencia suele ser destacada.