El exjugador de 43 años rápidamente se paró y le propuso sacarse una foto, mientras le acomodaba el regalo que le había preparado: una camiseta titular con el 10 y su nombre. “Se me pone a llorar el campeón y me va a hacer llorar”, repitió Riquelme al mismo tiempo que lo besaba. "¿Querés que nos saquemos una foto con todos los jugadores que están allá? ¿Los hago venir? ¿Lo puedo llevar para allá un poquito?".

Acto seguido Riquelme llevó al aficionado al interior del recinto bostero para que Franco pudiera conocer a jugadores y leyendas del equipo de sus amores, con quienes se tomó las fotos del recuerdo.

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