EFE | BILBAO
El Athletic Club alcanzó este martes la Final de una Copa del Rey que no olvidará al Mirandés, el rival al que ha vencido en San Mamés por un contundente 6-2 que, no obstante, no empaña la espléndida trayectoria de un equipo de Segunda B que ha encadenado gesta tras gesta hasta acabar ganándose el cariño y la admiración de todos los aficionados al futbol.
??Ha sido duro el despertar del sueño del conjunto burgalés, que todavía albergaba la esperanza de llegar hasta el final de un camino hasta esta eliminatoria lleno de rosas, a pesar del 1-2 de la Ida en Anduva.
??Pero tres goles, de Iker Muniain, Markel Susaeta y Jon Aurtenetxe, en apenas 22 minutos, cerraron rápido la poca incertidumbre que iba quedando. Tres jugadas desde la banda derecha, siempre con Andoni Iraola de asistente, que sorprendieron demasiado escorada a la defensa visitante.
??Ya en la segunda parte, Aitor Blanco recuperó el ánimo de los de verde lima, Llorente apareció para concretar la goleada, Aitor Blanco acercó de nuevo a los suyos con el premio de un segundo gol en San Mamés, y César Caneda, en propia puerta, cerró un marcador de otros tiempos para la historia de ambos equipos.
??Los de Charly Pouso, que esta vez no ha podido sacarse nada de su ya afamada chistera, se han encontrado con un Athletic especialmente serio en su manera de encarar el partido y poderoso, muy poderoso, en su juego con Marcelo Bielsa en su banquillo.
??Ni el técnico argentino ni sus jugadores han dado ni el más mínimo resquicio a la sorpresa. Ni en Miranda, ni en Bilbao, donde para el primer cuarto de partido había dejado más que sentenciada la eliminatoria.




