JONATHAN PEÑA
La batalla por el superliderato fue para Tigres, y su hegemonía sobre el América en el Estadio Azteca (pues no pierde ahí desde el 2005) sigue latente. Las Águilas mostraron una de sus actuaciones más flojas del torneo y, producto de sus propios errores, sufrieron una derrota por 2-0, dolorosa e inoportuna, ya que la Liguilla está por empezar y la defensa no atraviesa su mejor momento.
Los de Coapa tardaron en conectarse en la cancha, pero cuando lo hicieron, comenzaron a quitarse el dominio de un rival que buscó el arco desde el silbatazo inicial y dio un encuentro de tú a tú sin especulaciones, con cierta dosis de sorpresa para los que esperaban un planteamiento defensivo.
La primera posibilidad clara de gol fue para los locales. Cuando el encuentro entró en una etapa de lucha en el mediocampo, Raúl Jiménez reventó el horizontal ante el suspiro de los seguidores azulcrema. En el contrarremate, Christian Bermúdez también tuvo la oportunidad de resquebrajar el arco, pero su definición de palomita se fue a un lado.
Un gol anulado a Benítez, por empujar a su defensor antes de cabecear, causó la ira de la afición; sin embargo, la jugada estuvo bien catalogada por el cuerpo arbitral y secó todas las ilusiones del público que ya festejaba en las gradas. Una situación similar produjo una decisión del nazareno Jorge Rojas, al amonestar a Paul Aguilar por un clavado en el área que sí parecía falta.
El final del primer tiempo acarreó un ligero abucheo surgido de las tribunas y en la cancha los jugadores locales mostraban molestia en sus rostros, ya que era lógico que el 0-0 no tenía conforme a nadie, mucho menos al técnico del América, Miguel Herrera, que intercambió un par de impresiones con el árbitro central.
América regresó al campo con ese mismo espíritu ofensivo, pero rápidamente se encontró con un sinsabor, cuando Danilinho aprovechó un balón que regaló Diego Reyes en la salida y, dentro del área, ';cuchareó'; el esférico de forma exquisita para colocarlo en el ángulo y convertirse en el primer anotador de la tarde, al minuto 47';.
La euforia de la hinchada felina creció y fueron testigos de un gol que cayó justo en la cabecera donde se encontraban. La algarabía no cesó y menos cuando Damián Álvarez acarició la segunda diana al meter un disparo dentro del área que se fue ligeramente por encima del travesaño.
Las Águilas volvieron a ser presa de los efectos de la desconcentración. Moisés Muñoz no se coordinó con Francisco Rodríguez y regalaron un saque de banda que derivó en el segundo tanto en contra. Al 58';, Lucas Lobos se quitó al mismo Maza y, dentro del área, sacó de sus botines un tiro raso que venció al arquero americanista.
La polémica volvió a estar presente en el campo cuando el abanderado sancionó un fuera de lugar a Narciso Mina al rematar a gol. Las Águilas no fueron ya capaces de remontar la adversidad y en duelo directo por el superliderato perdieron también el invicto en casa en este torneo, ante un rival que, en cambio, sí llegará embalado a la Liguilla.
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