Ocho partidos memorables América-Toluca

FOTOS: ARCHIVO RÉCORD, MEXSPORT |

GILBERTO VARGAS

Dieron forma a la primera Gran Final en la historia de las Fiestas Grandes y más adelante dieron duelos de diferencias abismales o de final cardiaco pero América y Toluca han dado forma a una rivalidad explosiva resuelta en momentos con enorme maestría, la cual vivirá un nuevo capítulo este domingo en el Estadio Azteca.

Este domingo en el Estadio Azteca, se vivirá un nuevo capítulo de esta serie que tiene sus tintes brillantes y que en el presente siglo ha traído tardes brillantes.

 

La Final 1970-71

En aquella campaña, la Federación Mexicana de Futbol decidió resolver al Campeón con una Final, al separar a los 18 clubes en dos grupos de nueve equipos cada uno y los ganadores de cada sector avanzarían a la primera Liguilla de la historia.

Aquella Fiesta Grande inaugural fue compuesta solamente de una fase, la Final, a la cual llegaron el superlíder América y el sublíder de la competencia, el Toluca.

La Ida se disputó en el entonces llamado Estadio Toluca 70 y, ahí, en La Bombonera el 0-0 dejó todo en el aire y en la Vuelta se definió todo.

El hoy estratega del equipo de Coapa, Carlos Reinoso se apuntó como el autor del primer gol en la historia de las Liguillas al meter un zurdazo pegado al palo izquierdo de la meta defendida por Roberto Silva apenas a los 13 minutos.

La escuadra dirigida por José Antonio Roca supo manejar a la visita comandada por Ignacio Trelles desde la banca y al 75’ Horacio López Salgado puso las cifras definitivas con el 2-0 al mandar al fondo un tiro centro enviado por Roberto Rodríguez.

 

Primer 6-0 rojo

Era la segunda vuelta de la campaña 1975-76 y en plena fecha 34, el Toluca le puso el alto de fea forma al equipo que más adelante se coronaría en la Liga, el América de Raúl Cárdenas.

A ese duelo los superlíderes Cremas llegaron con 47 unidades, por 34 de los mexiquenses, 13 puntos de diferencia que en la cancha no se notaron.

Los Diablos Rojos se soltaron aquel 20 de junio de 1976 y tundieron a los de Coapa con par de tantos de Héctor Hugo Eugui a los minutos 18 y 85’, otro par de Ítalo Estupiñán, estos a los 46’ y 53’, uno de Moisés Figueroa al 60’ y el restante fue de Javier Cárdenas, el Hijín, al 70’.

El conjunto de Coapa acabó aquel compromiso con nueve hombres, todo por las expulsiones del delantero Alcindo y del volante Antonio de la Torre, dos de las piezas claves del esquema táctico del Güero.

 

Los para en seco el Míster

La jornada 13 de la campaña 1982-83 fue cabalística para el América, ya que el equipo de Coapa se metió a La Bombonera como Superlíder invicto en 12 duelos con 21 puntos ganados de 24 disputados, con la mejor ofensiva del torneo, en el que al final impondrían diversas marcas, pero se les apareció el Diablo.

Ese compromiso era muy especial para los de Coapa, ya que enfrente estaba uno de los hombres más importantes de su historia, José Antonio Roca, padre del americanismo, quien dirigía a los choriceros, quien era considerado como el padre deportivo del técnico azulcrema, Carlos Reinoso.

Al minuto 67, Agustín Manzo realizó una genialidad ya que jaló de taquito un servicio-disparo de Juan Carlos Paz, cambiándole el viaje del balón a Héctor Miguel Zelada para hacer el 1-0.

Ya en la reposición, el uruguayo Paz descompuso a Zelada con una serie de fintas dentro del área azulcrema y el argentino acabó por derribar al espigado jugador en una clara falta que José Luis Aldrete, ‘Dinamita’, convirtió en el 2-0 definitivo.

Al final de la campaña, las Águilas del Maestro impusieron récords como el de puntos con 61, para romper la marca anterior que era propiedad de los antes Millonetas, quienes dirigidos por Roca en 1979-80 habían logrado 57 unidades.

"Pienso que el invicto del América no pudo quedar en mejores manos. Ellos saben cuánto los quiero, porque sé de lo que están hechos, sé de su mística y de su entrega por el equipo”, comentó el Míster al final del partido.

 

El valor del último minuto

Solamete unos segundos bastaron para cambiar la fiesta de lado, ya que el América había hecho una hombrada pero el Toluca echó a la basura el esfuerzo del rival.

Eran los Cuartos de Final del Invierno 2000 y ahí el Campeón del futbol mexicano parecía mostrar su jerarquía desde la Ida, al imponerse 2-0 en el Estadio Azteca, llevándose una cómoda ventaja, pero en la Vuelta en el Nemesio Díez, la historia sufrió un sofocón y se puso de alarido.

Los mexiquenses se fueron arriba apenas a los 7 minutos con un autogol de Andrés Silva y la serie pintaba para una goleada de época.

Sin emabrgo la escuadra dirigida por Alfio Basile sacó la casta y le dio la vuelta no sólo al partido, sino al doble capítulo, ya que Frankie Oviedo al 18’, Luis Hernández al 37’, José Luis Calderón al 52’ y Jesús Mendoza al 89’ pusieron las cosas 4-1, 4-3 favorable a los de Coapa.

La Fiesta era total del lado azulcrema, parecía que destronarían al monarca pero casi de inmediato surgió la figura del, tal vez, máximo ídolo del club, José Saturnino Cardozo, quien fusiló a Adolfo Ríos para hacer explotar al infierno rojo y callar a los americanistas.

Con la emoción a flor de piel, la serie llegó al Final, el equipo de José Ferrero se fue a las Semifinales y las Águilas volvieron a casa con el dolor de haber hecho una hombrada que el genio guaraní les sacó de la bolsa.

 

La magia de Cardozo acaba con el invicto

En el Apertura 2002 dos equipos se llevaron las palmas por su futbol espectacular, el América y el Toluca, quienes tras 10 fechas se encontraban invictos y parecía que nadie los detendría rumbo a la Final, a la cual llegaron los Diablos Rojos para coronarse.

Los de Coapa eran campeones defensores, pero iniciaron el torneo sin su técnico Manuel Lapuente, quien se ausentó por un problema personal, y su lugar lo ocupó su amigo Mario Carrillo.

En las primeras 10 fechas el América ganó ocho encuentros, además de que inició con cinco victorias al hilo, era el Superlíder de la competencia y el único equipo que se le acercaba en futbol y productividad era el Toluca de Ricardo Antonio La Volpe.

Al duelo de la fecha 11, los de Coapa llegaron con 26 unidades por 23 de los mexiquenses que ya habían sufrido un descalabro.

Pero Carrillo fue hecho a un lado pues recuperado Lapuente, Manolo volvió a su puesto para dirigir el partido ante los Diablos Rojos y su equipo cayó por 2-1, en el Estadio Azteca.

Pável Pardo adelantó al América al minuto 8 y Cuauhtémoc Blanco dejó escapar el 2-0 al fallar un penalti a los 14; José Manuel Cruzalta empató el encuentro a los 24’.

Cuando parecía que todo terminaría en una igualada, surgió, una vez más, la figura del paraguayo Cardozo quien definió a su más puro estilo, con clase y elegancia un tiro picado que se fue por arriba de Ríos para caer depositado en las redes con el 2-1 definitivo a favor de los visitantes.

Más tarde Toluca se quedó con el trono que dejarían vacante las Águilas.

 

Segundo 6-0 rojo

El América vivía el furor del regreso de Leo Beenhakker a su timón, sin embargo la historia de la segunda etapa del holandés en Coapa poco tendría que ver con la inolvidable primera.

El 1 de noviembre de 2003, en la fecha 16 del Apertura, las Águilas fueron al Nemesio Díez y ahí recibirían una zarandeada de época, ya que el conjunto de Ricardo Ferretti, aprovechó al máximo las desatenciones de la visita.

La figura del encuentro fue Cardozo, ya que José Saturnino se despachó con un triplete, recordándose largamente su segunda conquista de aquella tarde en una espectacular acción que concluyó con un disparo suyo, tras varios toques en un contragolpe orquestado por el sudamericano.

Vicente Sánchez abrió la cuenta al minuto 10, el paraguayo la incrementó al 38’ con un penalti, Salvador Carmona hizo el tercero al 52’, Rafael García el cuarto al 68’, luego vendría el golazo de Cardozo al 75’ y el propio guaraní cerró la cuenta con otro penalti al 83’.

Como en el 6-0 de 1976, el América concluyó con nueve hombres, esta vez por las expulsiones del colombiano Frankie Oviedo al 16’ y del argentino Hugo Castillo al 78’.

Las Águilas parecieron puros espectadores de la gran exhibición del Toluca, que aquella tarde fue una verdadera marea roja que envolvió y deshizo a los azulcremas.

 

Polémico Campeón de Concacaf

Águilas y Diablos Rojos definieron al monarca de la Concacaf 2006, llevándose los azulcrema la Final por global de 2-1, tras un polémico partido de Vuelta.

En la Ida en Toluca, el 0-0 en le marcador dejó todo en la mesa para que la serie se resolviera en el Azteca, aunque el marcador no se movió en los 90 minutos en el Coloso de Santa Úrsula recurriéndose a los tiempos extras.

Los mexiquenses se pusieron arriba en el marcador con un tanto del paraguayo Paulo da Silva en el minuto 92, al cabecear un corner cobrado por Amaury Ponce.

Al minuto 105 llegó la polémica cuando Kléber Boas empató la Final con un tanto en fuera de lugar que el silbante estadounidense Brian Hall no vio, ni sus compañeros.

Posteriormente, ya en el segundo tiempo extra, apareció Duilio Davino completamente solo en el área enemiga y tras fallar en su primer remate, el balón le quedó a modo y de zurda anotó el tanto de la diferencia y del título regional para las Águilas, el del 2-1 que las mandó al Mundial de Clubes de Japón.

 

Una goleada azulcrema

El América no se podía quedar con las manos vacías en cuanto a una goleada sobre el Toluca y la consiguió en el Apertura 2009 en la jornada 6, al imponerle un categórico 7-2 a los Diablos Rojos en el Coloso de Santa Úrsula.

Las Águilas dirigidas por Jesús Ramírez definieron el encuentro desde el primer tiempo, donde Hernán Cristante debió ver como cinco balones se fueron al fondo de su portería.

Pável Pardo abrió la cuenta al minuto 2; Enrique Esqueda la incrementó al 21’, Salvador Cabañas hizo lo propio al 26’; Martín Romagnoli con un autogol puso el 4-0 y Chava completó la ‘manita’ justo al 45’.

Ya en el complemento parecía despertar la escuadra comandada por José Manuel de la Torre, gracias a los tantos del chileno Héctor Mancilla a los 69’ y 75’.

Sin embargo los de casa no se apiadaron y Daniel Montenegro al 77’ y Andrés Chitiva al 90’ dejaron la inolvidable goleada americanista en un 7-2 que su afición no esperaba pero que les dejó una gran satisfacción.