La memorable historia de Hugo Sánchez en una Final Pumas vs Cruz Azul
El 9 de agosto de 1981, es una fecha memorable que no solo marcó a los Pumas, también a una de su máxima leyendas, Hugo Sánchez, quien escribió un pasaje inolvidable en el futbol mexicano.
Aquel mediodía ante un Estadio Olímpico de CU abarrotado por la multitud, hasta el pebetero y sobre la barda perimetral de las gradas, el Club Universidad recibió a Cruz Azul en el cotejo de Vuelta de la Final de la temporada 1980-81, tal y como sucede actualmente en la disputa por el título del Clausura 2026.
En un marco excepcional para la despedida de su 'Niño de Oro', Hugo Sánchez quien ese día jugó su último partido en el futbol mexicano antes de partir a España con el Atlético de Madrid, club con el que se arreglo en plena campaña por recomendación del entonces visor y estratega rojiblanco, Marcel Domingo. Según registros de la época el club madridista pagó a Pumas cerca de 1.5 millones de dólares (cifra récord para ese momento en el balompié azteca).
Hugol abrió el camino al título
En la Ida, La Máquina tomó ventaja en el Estadio Azteca, con solitario gol de Adrián Camacho (47'), pero los auriazules salieron hambrientos de revancha, tras la Final perdida ante los celestes en la campaña 1978-79 y más aún en la despedida de Hugol.
El ariete universitario de escasos 23 años de edad, tupida melena rizada y con el dorsal '11' abrió el camino al título auriazul con tremendo testarazo al minuto 10 a servicio de Enrique López Zarza, desde el costado derecho, que dejó parado al meta cruzazulino, Ricardo 'Oso' Ferrero; este tanto significó el número 97 y último con los de Pedregal para Sánchez Márquez.
Adiós consagrado en hombros
Tras el empate en el global 1-1, los felinos dirigidos por Bora Milutinovic, consumaron un goleada 4-1 para ceñirse su segunda corona liguera de su historia, con anotaciones de Tuca Ferretti (21'), Manuel Manzo (27') y Enrique López Zarza (75'), el gol del cementero Rafael Toribio (40'), únicamnete sirviió para decorar la pizarra.
El árbitro Antonio R. Márquez pitó el final y la multitud de inmediato invadió la cancha en busca de su hijo consetido para abrazarlo, tocarlo tal cual deidad y levantarlo en hombrs sobre la pista de tartán para la vuelta olímpica, un tributo merecido para quien emigró consagrado a los Colchoneros con un par de campeonatos de Liga, una Concacaf, una Interamericana y un título de goleo.
Un sui generis regreso al cubil
Después de un inicio complicado en su aventura europea, Hugo Sánchez triunfó en el Atlético y despertó el interés de los Grandes de España, como Barcelona y Real Madrid, para volver como hijo pródigo cuatro años más tarde a Universidad, aunque de manera simbólica.
Luego de un arreglo verbal con los Merengues, vino una ingeniosa idea del propio Hugo, para evitar el odio de la afición Colchonera por vender a su estrella directamente a su acérrimo rival, Pumas, con la 'complicidad' de los directivos Guillermo Aguilar Álvarez y Arnoldo Levinson compró temporalmente a Hugol y lo transfirió inmediatamente al Madrid con firma de contrato en plena cancha del Olímpico de CU, con el entonces presidente de la Casa Blanca, Ramón Mendoza, literalmente en un 'traspaso puente'.
En la escuadra Merengue el 'Niño de Oro' se transformó en Peantapichichi y en el mejor futbolista del Siglo XX de la Concacaf, de acuerdo a la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), pero esa es otra historia...