El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Rusia y Ucrania acordaron detener los ataques contra sus respectivas instalaciones energéticas. La medida buscaría reducir las ofensivas contra puntos clave para el suministro de electricidad y combustible, en medio de una guerra que continúa afectando a ambos países.
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Sin embargo, el anuncio generó incertidumbre después de que el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmara que no esperaba la declaración. La falta de detalles sobre la duración de la tregua y los mecanismos para verificar su cumplimiento también deja interrogantes sobre cómo se aplicaría el supuesto acuerdo.
Zelenski pide garantías para la tregua
Zelenski sostuvo que cualquier suspensión de los ataques debe ser recíproca y que Rusia también tiene que detener sus ofensivas contra la infraestructura ucraniana. Kiev ha insistido en que una pausa debe incluir compromisos claros para evitar que uno de los dos países aproveche la medida para continuar sus operaciones.
Por ahora, el anuncio de Trump no aclara cuáles serán las condiciones concretas del acuerdo ni cómo se comprobará que ambos gobiernos las respeten. La postura de Moscú será clave para determinar si la tregua puede llevarse a la práctica.
El precio del diésel aumenta las tensiones
La declaración llega después de que Trump criticara los ataques ucranianos contra refinerías rusas, al relacionarlos con el encarecimiento del diésel. El combustible se convirtió así en otro punto de fricción entre Washington y Kiev, en un contexto marcado por las consecuencias económicas de la guerra.
Además, Zelenski planteó que Ucrania podría celebrar elecciones si Rusia acepta un alto al fuego de 60 días. La propuesta añade otro elemento a las negociaciones, aunque la tregua energética anunciada por Trump sigue sin contar con detalles públicos suficientes para confirmar su alcance.

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