El cempasúchil es mucho más que la flor que llena de color los altares del Día de Muertos. Aunque cada octubre se convierte en uno de los productos más buscados en mercados y viveros de México, esta planta también se utiliza para elaborar pigmentos naturales, proteger ciertos cultivos y preparar remedios tradicionales. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han estudiado sus diferentes aplicaciones, que muestran por qué sigue siendo un recurso importante para distintas actividades económicas y culturales del país.

Uno de sus aprovechamientos menos conocidos se encuentra en la alimentación de las aves. La flor contiene luteína y otros carotenoides, sustancias responsables de parte de su coloración y que pueden utilizarse para intensificar el tono amarillo de las yemas de huevo y de la piel del pollo. Esta aplicación ha impulsado el cultivo industrial del cempasúchil en países como China e India, donde se producen grandes cantidades de materia prima para la extracción de pigmentos utilizados por diferentes industrias.

México también destaca por la diversidad de esta planta. De acuerdo con información de la UNAM, el género Tagetes comprende al menos 58 especies en América, de las cuales 36 se encuentran en territorio mexicano. Entre ellas sobresale Tagetes erecta, la especie más relacionada con las celebraciones de noviembre. Su presencia en Mesoamérica es anterior a la llegada de los españoles y forma parte del conocimiento botánico desarrollado por los pueblos originarios.

¿Para qué sirve el cempasúchil y qué propiedades medicinales tiene, según la UNAM?

El doctor Leonardo Alejandro Beltrán Rodríguez, investigador del Instituto de Biología de la UNAM, explica que el cempasúchil ha sido empleado durante generaciones dentro de la medicina tradicional. Entre sus usos populares se encuentra la preparación de infusiones para atender molestias digestivas, como empacho, indigestión, diarrea, cólicos e inflamación estomacal. También existen registros de su utilización para disminuir dolores relacionados con la menstruación, mediante preparaciones que en ocasiones incluyen otras plantas, como el pericón.

Sin embargo, su uso tradicional no significa que todas esas aplicaciones tengan eficacia médica comprobada. Las propiedades de una planta pueden variar de acuerdo con la especie, la cantidad utilizada y la forma de preparación. Por esa razón, las infusiones y otros remedios elaborados con cempasúchil no deben considerarse sustitutos de los tratamientos indicados por profesionales de la salud, especialmente cuando existen síntomas persistentes o enfermedades diagnosticadas.

El campo es otro de los sectores donde se aprovechan sus características. Algunos agricultores utilizan plantas de cempasúchil alrededor de sus sembradíos para contribuir al control de determinadas plagas, mientras que los residuos vegetales pueden incorporarse al suelo como materia orgánica. Sus compuestos naturales también han despertado el interés de investigadores que buscan desarrollar alternativas para proteger cultivos y reducir la dependencia de ciertos productos químicos.

La flor de cempasúchil contiene pigmentos naturales como la luteína, utilizados en la industria alimentaria y otros sectores productivos./ Pixabay

La industria textil y la producción artesanal también encuentran utilidad en esta flor. Sus pigmentos permiten obtener colorantes naturales para telas y otros materiales, una práctica que continúa presente entre artesanos de estados como Guerrero, Puebla, Oaxaca y Morelos. Al combinar estos extractos con otros ingredientes de origen vegetal, es posible producir diferentes tonalidades, lo que amplía sus aplicaciones y demuestra que el cempasúchil puede aprovecharse durante todo el año.

¿Por qué se utiliza la flor de cempasúchil en las ofrendas de Día de Muertos?

El significado de esta planta dentro de las tradiciones mexicanas tiene raíces prehispánicas. Su nombre proviene del náhuatl cempohualxochitl, expresión relacionada con las “veinte flores”. Para distintas culturas de Mesoamérica, sus tonos amarillos y anaranjados se asociaban con el sol, mientras que su presencia en ceremonias dedicadas a los difuntos adquirió un valor especial. Con el paso del tiempo, estas creencias se mezclaron con las celebraciones católicas del Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y el Día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre.

Actualmente, muchas familias colocan senderos de pétalos de cempasúchil desde la entrada de sus viviendas hasta las ofrendas, debido a la creencia de que su aroma y color ayudan a las almas a encontrar el camino hacia sus seres queridos. Esta costumbre se mantiene como una de las expresiones más representativas del Día de Muertos y contribuye a conservar el conocimiento transmitido por generaciones de productores y comunidades mexicanas.

El cempasúchil se ha utilizado durante generaciones para preparar remedios tradicionales contra distintas molestias digestivas./ Pixabay