Cuando Ronda Rousey llegó a WWE lo hizo para conquistar todo. Tras su dominante paso por UFC, la lucha libre era el camino obvio para la también medallista de Juegos Olímpicos, pero el encanto no fue para siempre.
Hace unas semanas, la 'Mujer más mala del mundo' abandonó la empresa fundada por la familia McMahon tras cinco años intermitentes sobre el ring, pero siempre con éxitos.
