El futbol americano por naturaleza es un deporte que se realiza bajo cualquier clima. La NFL no tiene inconvenientes en programar partidos regulares en ciudades dónde el frío es una constante, mas no así con el Super Bowl.
El partido más importante de la campaña se ha programado en ciudades al sur del país, con climas cálidos en los que la gente puede disfrutar sin contratiempos las festividades de la semana previa y, por su puesto, el mismo juego.
Pero el comisionado Roger Goodell fue claro: "Un poco de nieve (en Nueva York) sería grandiosoa para nosotros, sobre todo porque vamos a estar preparados para ello. Algunos de los juegos más memorables de este deporte se han jugado con climas extremos. El invierno y el frío son parte del futbol americano".
Sólo tres ciudades al norte de los Estados Unidos, Detroit, Minnesota e Indianapolis, han albergado anteriormente un SB, pero lo hicieron en estadios cubiertos.
Lo de este domingo es inédito. Nueva York, la 'Capital del Mundo', que se caracteriza por su clima gélido en esta época del año, es la sede del Super Bowl XLVIII.
Muchos han estado en contra, otros a favor, lo que es seguro es que más allá de la atracción que pueda ser ver a Seattle ante Denver, a Peyton Manning contra Russell Wilson y a los receptores de Broncos contra el perímetro de Halcones Marinos, parte de la atención estará centrada en el clima, ya sea nieve, tormentas o sol.
Este Super Bowl será el más frío en la historia, aunque anteriormente ya se han presentado duelos con climas poco gratos.
Hasta ahora el 'Súper Domingo' más frío en un estadio abierto se dio en la edición VI, en el Tulane Stadium, pero este domingo la amenaza es mayor... ya veremos las consecuencias.













