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Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

¿Qué hacemos con el grito?

2021-06-24 | ALEJANDRO MOLINA
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Mucho se escribió y comentó sobre las consecuencias del famoso grito de “Eeeh, puto” que los mexicanos usamos ante el despeje del portero oponente. Hemos recibido ya una multa de casi 1.5 millones de pesos, ya que la FIFA lo considera discriminatorio.

También se nos ha abierto otro procedimiento, según el cual, nuestra Selección podría tener una reducción de puntos en la eliminatoria mundialista rumbo a Qatar 2022, e incluso, existe la amenaza de dejar al Tri fuera del Mundial. Por si fuera poco, el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Yon de Luisa, ya advirtió que la sede compartida con Estados Unidos y Canadá del Mundial 2026 está en riesgo si persistimos en uso de dicho grito.

Hace tiempo hice ya una reflexión sobre el tema en esta columna. Nuevamente aporto mi 'granito de arena' para tratar de buscar soluciones distintas.

A nivel individual, es necesario entender las consecuencias que el grito genera en otras personas a nivel mundial y simplemente no sumarnos a la masa humana que lo usa. Basta, además, un poco de consciencia para entender que estamos haciendo algo que va en contra de nuestra propia Selección.

A nivel de grupo, es necesario asumir una posición de liderazgo y pedir a las personas con las que asistamos al estadio, que no se sumen al fenómeno. Abrir el tema previo al partido, dialogar al respecto y comentar la obvia la razón para dejarlo de hacer: Evitar la discriminación, y por supuesto, también las consecuencias negativas en el Tri y sumarse a brindar un verdadero apoyo.

A nivel de masas, urge crear un nuevo ritual, otra alternativa que nos de identidad a los mexicanos con una fórmula distinta que nos permita retar al oponente y a la vez, hacer sentir nuestro apoyo a nuestros jugadores. Además, que nos divierta también.

Me parece que los medios de comunicación están haciendo bien su trabajo al informar sobre la problemática, pero podrían apoyar aún más, si descubrieran y difundieran a algún grupo que haya encontrado otro grito distinto que podamos apoyar y promover. Es importante que la nueva fórmula venga de la gente en los estadios ya que, si una televisora, editorial o empresa quisiera proponer otra alternativa de manera propia, será muy difícil que sea aceptada y sólo creará más controversia entre los apasionados del Tri. Recordemos que el grito de “Sí se puede” surgió de un grupo de familias del norte de la República y se ha convertido también en un grito de la masa colectiva.

¿Qué hacemos con los necios inconscientes que nos quedan que no quieran cooperar? La autoridad debe ejercer consecuencias ejemplares retirándolos de los estadios por un buen tiempo en función del bien común. No dejan otra salida.

Queridos lectores, seguidores del Tri, comentemos el tema en familia, aprovechemos no sólo para hablar del grito, sino de la discriminación. El efecto que produce no lo determina quién hace el grito, sino quién lo recibe. Si a otras comunidades y sociedades les parece discriminatorio, pues lo es. La discusión no está en lo que nosotros pensamos, sino en la consecuencia que genera en los demás.

“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.

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