opinion.blog.christian-martinoli.mesa-amarilla
Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Mesa amarilla

2022-02-17 | CHRISTIAN MARTINOLI
Comparte en:

Algunos pensaron e incluso defendieron el juego del América en Torreón, porque se fueron por la simpleza de la estadística. “Se ganó y se anotaron tres goles”, hoy suficientes atenuantes en este presente tan diluido que viven las Águilas.

Pero la realidad palpable del desarrollo colectivo y táctico del equipo de Coapa es que, por el momento, no va a ningún lado y no es hablar sobre los rumores del ambiente en el vestuario, que si se llevan bien o mal con las ideas y formas del entrenador, a estas alturas es lo de menos.

Acá el asunto es tratar de ver el armado de un equipo, que desde la endeble dirigencia se desmorona en el armado de un cuadro discreto para las ínfulas históricas de este club y que actualmente no domina ninguna faceta del juego ni atrás ni adelante.

Porque este América de Solari recibe con una facilidad pasmosa de centros desde todos los ángulos, sus laterales no tienen ida y vuelta, y sufren en demasía cuando deben retroceder, perdiendo constantemente los mano a mano.

Aunado a eso, una defensa central que por momentos parece improvisada y que entre más le atacan, peor se ve y permea inseguridad, pero lo más preocupante es que destila insensibilidad. Parece no importarles nada. Para colmo, Ochoa ya resiente el paso de los años y eso ya lo aceptan incluso varios de sus fieles.

Arriba todas las velas están puestas en que Fidalgo muestre coherencia con lo que hacía antes de que este equipo se viniera abajo y sobre todo que Valdés pueda hacer milagros cada que toque la pelota. Es decir, el club de Coapa aspira sin la ductilidad del sistema utilizado a que sus mediocampistas se iluminen.

Hablar de Henry o de quien juegue en ataque es básicamente, como le pasa desde hace rato también a la Selección, victimizar al '9', que vive secuestrado por la nulidad de llegadas en un cuadro táctico incapaz de darle uno o dos balones dignos de remate franco al arco. Para colmo, Martín anoche en Mazatlán tuvo dos y las erró.

América está perdido por su presente en el campo, pero también por su escritorio básico, primario y sin jerarquía a la hora de formar un plantel digno o como mínimo a la altura de las exigencias que una entidad deportiva como esta requiere.

Solari seguramente se irá más rápido de lo esperado, pero mientras el dueño no se dé cuenta de que el problema lo tiene enquistado en la oficina que poseía con brillantez dirigencial Panchito Hernández, los bandazos serán más que las alegrías.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: BENDITA CONCACAF