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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Prócer

2021-06-03 | CHRISTIAN MARTINOLI
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Desde Perú llegó a Cruz Azul un hombre que salvó la vida milagrosamente cuando apenas era un imberbe en el futbol profesional de Primera División. Una lesión provocó que Juan Reynoso no estuviera en aquel Fokker F27, perteneciente a la Marina de su país, que se precipitó contra el Pacífico cuando intentaba aterrizar en Lima, matando a todo el plantel del famoso club Alianza Lima, generando una herida abierta hasta estas fechas dentro del balompié inca y un parteaguas en la historia de la pelota tanto de Perú, como la del propio defensa central.

Reynoso supo tener una carrera impresionante con más de 80 partidos como seleccionado, una experiencia europea con el Sabadell, pudo vestir las camisetas de los dos más grandes de su nación como lo son Alianza y Universitario y acumuló 10 años en México, ocho de esos con el Azul, consagrándose Campeón en aquella famosa tarde del 7 de diciembre de 1997.

Después, arrancó su carrera como entrenador y aprendió a quebrar maldiciones como la del Coronel Bolognesi de 78 años sin título; la de Universitario de Deportes que acumulaba nueve sin dar una vuelta olímpica o la del Melgar que sumó 34 sin volver a levantar un trofeo de Liga.

Reynoso, de la mano de Enrique Meza, llegó como auxiliar al Puebla y después se quedó como técnico. Sin saberlo, ya le habían puesto reemplazo en La Franja y la clasificó a la Liguilla, echando al favorito y Campeón Monterrey de la Repesca, su destino era incierto y mientras el Azul acumulaba otro mazazo en contra, su nombre apareció de emergencia cuando dos candidatos mediáticos no llegaron a la banca cementera.

Sus pergaminos en la Liga MX no eran rimbombantes, pero su pasado como jugador sí.

Cuando parecía se encaminaba a otra difícil campaña en el cuadro celeste, las formas y los números empezaron a cuadrar, de tal manera que las victorias se acumularon cual racimo y todo mundo volvió a creer en La Máquina.

Fue llegando a la Liguilla, que sin previo aviso el técnico cementero movió a dos piezas básicas como Pineda y Rodríguez, a quienes dejó como suplentes en Toluca y ahí los espectros volvieron a avisar que ese no era el camino.

Reynoso se aplicó nuevamente, regresó a las bases, dio vuelta a la historia contra los Choriceros y sostuvo siempre el pase a la Final ante el Pachuca.

No fue hasta el domingo al medio tiempo que volvió a mover drásticamente el tablero y sus aficionados se lo agradecerán de por vida, ya que no le tembló el pulso cuando a su equipo se le iba el aire. Yotún y Giménez relanzaron por la copa a los celestes y ese fue el momento exacto donde la historia de penurias que perseguía a este equipo comenzó a virar de manera drástica.

El gol de Rodríguez seguirá siendo por mucho tiempo causa de polémica para muchos, como tantas otras jugadas han pasado a la historia por motivos similares en los anales del futbol nacional. El hecho es que para el complemento, Santos dejó de ser el dominador y se vio rebasado por un equipo decidido en quebrar maleficios.

Cuando Hernández pitó el final del juego, Juan Reynoso se elevó a unos de los pedestales más altos que existen dentro de la institución nacida en Hidalgo, su nombre quedará por siempre allá arriba, no sólo por conseguir, una Liga como jugador y otra como entrenador, sino por ser el hombre que pudo contra lo que parecía imposible y que atormentaba desde hace lustros a todo el pueblo azul.

Reynoso, se graduó de prócer cuando muy pocos lo tenían en cuenta para dicho papel.

La medalla de Campeón se la había prometido a Enrique Meza, el técnico que lo trajo al Azul como futbolista y el entrenador que lo invitó como auxiliar al Puebla. “El Profe Meza, siempre me decía que ojalá alguien acabe con este suplicio y que cuando me levanté por las noches no lo piense más. Esto es para él, la medalla de esta noche la tendrá en su casa resguardada porque es más azul que cualquiera”, así terminó su conferencia de prensa tras el título de Liga el peruano, que pudo llevar a las vitrinas de La Noria la ansiada novena estrella.

Ahora, sin presión y con tiempo, veremos si Reynoso, el prócer, puede hacer una dinastía con este club.

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