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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

Jorge, el asesinato de una barra 'amiga' (II parte)

2020-04-22 | Ignacio Suárez
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Apariciones

La vida de Jorge no fue nada sencilla. El abandono de la madre desde muy temprana edad, lo marcó. Su padre trató de hacer el mejor trabajo posible, él es uno más de los cientos de “papás solteros” que existen en el país, un fenómeno que, aunque es poco referenciado, NO es un tema menor en nuestro país.

La figura materna, su gran referencia, su sostén emocional fue Doña Nereida Maciel, su abuela paterna. Ella fue el consuelo, su oasis de tranquilidad cuando hubo los naturales conflictos de niño y adolescente con Don Jorge Alcántara Maciel su padre, que tenía un carácter muy duro. Criar un hijo en semejantes circunstancias es muy complicado, entre su trabajo como gestor de tramites vehiculares y la compraventa de autos y atender a un hijo pequeño y ver por su madre se le fue pasando la vida.  

Viviendo sus primeros años en el sur del DF, sus primeros encuentros con el futbol lo hicieron acercarse al América. La familia cercana pensaba que seria todo un socio águila, hasta que como le dijeron algunos amigos enmendó su camino y se volvió atlista. Más tarde se mudaron a Guadalajara y junto a una familia llena de aficionados a Chivas y Atlas, el que hubiera sido 'Águila' hubiera significado toda una afrenta.

La mudanza a Guadalajara y sus vivencias en la adolescencia marcaron su derrotero. Jorge vivió en Jardines del Sol en Zapopan, pero los amigos hicieron que en la adolescencia tomara “querencia” por el barrio de San Julián, que tiene predominantes grupos de afición rojinegra. Ahí encontró las buenas y las malas amistades. Formó parte de la “crew” (banda) conocidos también como los “firmando muros”. Pintar calles, hacer grafitis era el sinónimo de marcar territorio. En ese grupo su apodo o 'Tag' (firma grafitera) era “pacto”, aunque sus amigos más cercanos le apodaban cariñosamente “gordo”. 

Jorge de joven con sus amigos

Jorge Mural

De ahí se organizaban las chelas antes de partir rumbo a “Los viernes de galerías” el conocido centro comercial a donde acudían para “tirar rostro” y reunirse con otros amigos. Sin la mano dura y la mirada cercana de su padre, Jorge estaba en riesgo con demasiada libertad y en una edad complicada. Muchas tentaciones, muchas buenas, pero otras muy, muy malas. El barrio manda, y al “país que fueres has lo que vieres” dicen por ahí y sí a eso le sumas que tienes vacíos en tu vida, y eres adolescente NO tienes muchos controles en casa se cometen muchas estupideces con tal ser aceptados por el grupo o por los líderes y en esas malas decisiones la vida te cambia drásticamente.

“El ser aficionado del Atlas era el pretexto para ser parte de la barra. Pero NO es el equipo el motor verdadero, es la banda, el barrio, el poder 'ser alguien' más cuando vienes de sentirme marginado o vacío emocionalmente.  Al equipo le faltarán títulos, pero le sobran barras o grupos que lo apoyan” - Me dijo orgulloso un amigo que vivió esas andanzas con Jorge, con el que incluso vivió un tiempo y al que llamaremos “Pedro”.

“La famosa barra 51”, “frente rojinegro”, “Zona Norte”, son sólo las más conocidas, las más numerosas. Pero dentro de estas cohabitan muchas otras células a las que podríamos definir como “mini barras” que se forman de pequeñas colonias, y que les permite a algunos jóvenes ser alguien, “ser jefe” de esos minúsculos grupos es poder, un reconocimiento que la sociedad NO les otorga. De ahí la razón de que estas se identifican por sectores o barrios; “Los de Oriente”, “Rio Nilo”, “Los Forza”, “Los Miravalle”, “El centro”, “La curva poniente”,  “Locos sin remedio” etc. Y si bien son independientes en sus manejos, buscan hacer alianzas de vez en vez para fortalecerse.

“Mira mi fantasma, el escalafón de las barras opera de manera similar al de los carteles de la droga. El halcón, avanza a ser sicario y el sicario aspira a ser jefe de plaza y así… avanzas, de igual manera sucede en las barras. Cargas los trapos, luego eres mandadero, luego ganas tu primera pelea y vas ganando “respeto” y liderazgo” -Me dijo uno de ellos-

“Si bien NO es TODA, ni en todas las barras del Atlas si en las más gruesas. Ahí sabes que grupito tiene contactos con los de la piratería o la hacen, qué onda con los que venden cosas robadas, con los que le meten a la porquería, los que la consumen, los que la venden, los que tienen nexos con gente de algunos carteles, venden o acarrean droga”

“NO podemos ocultar que algún sector de barra nos hemos “alquilado” lo mismo para simular apoyo a algún candidato, y han sido de todos los colores y partidos, acá no es cuestión de partido, sino de dinero; si pagan vamos y alentamos, en la mañana por los morenos, en la tarde por los anaranjados -y soltamos la carcajada- Tenemos que ser reconocer todo lo que hemos hecho mal.”

Dime que NO sabías que gente de los carteles en ocasiones nos “alquilo” a algunos sectores de barras hasta para hacer bloqueos cuando jefes del narco lo han necesitado y pedido como ha sucedido aquí en Estado muchas veces ¡Ahí hemos estado metido!  El que lo niegue es un pinche mentiroso. No son todas, ni todos, no es una en especial, pero de que las barras ahí hemos estado, ¡hemos estado!  ¿y sabes Fantasma? Son más confiables estos narcos que los pinches políticos, culeros mentirosos y mala paga.  En la barra hay de todo como en “botica”, buenos, regulares, malos y muy, muy malos. Hay quienes podemos salir y buscar ser productivos de manera legal en la sociedad, pero no somos mayoría. Hay muchos que se quedan ahí” -Me dijo uno de los que vivió en esas entrañas y pudo salir.

¿Jorge estaba metido en algo de eso? -le pregunte- “Mira “el gordo” como le decía, era un tipazo, noble, sociable, de buen corazón, muy simpático que hacía reír mucho a la gente. Pero cómo muchos y a esa edad a veces nos equivocamos y bueno, pues andaba entre el peligro y si tuvo sus equivocaciones, pero por temas de fabricar piratería o vender cosas que alguien “se encontraba” por ahí, pero nada de drogas o cosas así”

En el 2013, la vida le dio un golpe brutal. Doña Nereida, su abuela, el amor de su vida murió a los 83 años. Fue un golpe devastador; “tú me prometiste que NO me ibas a dejar nunca ¡Llévame contigo!” me dicen que decía llorando desconsolado a sus amigos. Incluso a una de sus mejores amigas, en esos momentos de depresión le comentó que su madre lo había querido vender cuando tenía solo meses. “Pues si tanto amas a tu abuela, demuéstraselo siendo un hombre de bien” -le dijeron- Y el prometió hacerlo por su “Beba” del alma como llamaba a su abuela.

Jorge con su abuela

“Cuando Jorge, se fue a vivir conmigo porque me dijo que tenia un problema con su papá o uno de sus tíos, le leí la cartilla. Yo ya vivía solo y tenía un trabajo estable. Él se porto bien, agarró el “pedo”- NO tengo quejas. Ahí cuando echábamos chelas, me confiaba que tenía choques con su papá, hablaba mucho de su abuela y nada de su mamá. Yo le decía que saliera de la barra, que era una chingadera que NO le iba a dejar nada bueno, que se metiera al Gym, que se buscara una novia estable. Qué chambeara de mesero y aprendiera y progresara” -me dijo “Pedro”-

Otros cercanos a Jorge, me confirman esa versión. “En los últimos años, fuera de su maldita barra si le “camelleo”, NO tuvo ningún lío con la policía, pero seguía siendo inestable, incluso se rentó para trabajar en la campaña política para Gobernador de Enrique Alfaro. Donde le prometieron trabajo de planta, que obviamente NUNCA llego, al fin al cabo políticos. Sólo te utilizan y te buscan cuando necesitan votos. Le entraba a todo, pero lo único que parece llenarle todos los vacíos de su vida era la maldita barra”.

Jorge en evento político

¿Cuántas muertes esconden los “saldos blancos” de los operativos policiales después del juego saliendo de sus perímetros? –Le pregunte a este alto mando de la policía quien ha coordinado cientos de operativos de este tipo- “Lamentablemente hablamos de cifras de 3 dígitos al año. No existe un registro como tal. Quizá sean entre 100 o 200 al año. Nadie puede saber a ciencia cierta el número exacto, porque los delitos se clasifican de manera diferente”

 ¿Cómo se clasifican? Interrumpí- “La mayoría como muerte en riña. Los recoge la Semefo con su camiseta del Atlas o de Chivas ensangrentadas horas después del juego. Si tú o alguna institución hiciera un recuento de los jóvenes muertos de manera violenta en las horas posteriores a un juego se sorprenderían por el número. Y, ojo NO siempre es por enfrentamiento con barras rivales, son por agresiones entre ellos por diferencias después del juego, en su barrio o en las inmediaciones".

¿Entonces el homicidio de Jorge NO es un hecho aislado? -pregunte- El comandante, apura su cigarrillo, suelta una bocanada, frunce el ceño y responde categórico; “NO, lamentablemente NO. La gran diferencia y afortunadamente -si es que cabe ese termino en una tragedia- es que ahora hay video de cámaras de negocios cercanos, hay testigos oculares, hay denuncia, lo que NO sucede en los cientos de asesinatos que hay en los barrios después de los juegos, donde nadie habla, solo hay muertos, sangre y deseos de venganza. Por eso es importante, que encontremos a esta turba de asesinos, para sentar un precedente, hoy tenemos lo que casi nunca; evidencias, una familia valiente que está denunciando y medios que, hablando de ello, que están replicándolo en redes, si no, este caso ya estaría archivado por “falta de elementos” como hay miles”.

Ahora es necesario, volver al pasado en nuestro relato. En febrero, semanas antes de aquel día maldito de la brutal golpiza. Las barras más importantes del Atlas, planeaban una tregua, una unificación para verdaderamente hacer pesar el estadio Jalisco cuando llegara el momento de enfrentar al acérrimo rival; las Chivas, programado para el 7 de marzo y así lo hicieron saber en sus redes sociales (FOTO DE PUBLICACION DE WHATSAPP BARA)

Comunicado de Barra

Es decir la zona norte, que se ubico en la parte alta del estadio y otras como frente rojinegro se que se iba a volver a reunir con la famosa barra 51 que estaban abajo. Esa integración, por supuesto que se iba a ser un detonante, el apoyo sería multitiudinario al estar todos los grupos juntos, pero… pero NO a todos les pareció buena la idea de la reconciliación, de la tregua o o reunificación.

En esas mismas redes NO faltaron los mensajes de odio, uno de ellos que reproducimos de manera textual; “vatos mecos, hagan lo k quieran me tienen sin cuidado, en lo que ustedes van yo ya fui y vine como barrista. Uds tenían al Cande, cuando yo hacia (sic) y desacia (sic), ustedes son una puta cagada en la barra y como personas, unos pendejos fracasados y resentidos sociales, en la tribuna encuentran un poco respecto que en la vida fuera de la cancha no tienen. Lo que me divierte es ver como su pendejada de irse arriba nunca les resulto y ahora andan con el culo en la mano pidiendo perdón…”

Amenazas de barras

Este mensaje retrata a la perfección lo que estamos viviendo en el país, en la sociedad. Hablar de reconciliación, de unión en los dichos es muy simple, pero estar dispuestos a guardar el ego y orgullo herido para en realidad hacerlo y aceptarla parece imposible. Lamentablemente, extender la mano y caminar juntos NO es para todos, sobre todo para aquellos de mente y raciocinio minúsculos. Ellos siempre apostaran por que la sangre corra, aún siendo la propia o de los suyos.

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¿Fue ese el detonante que motivo el asesinato multitudinario de Jorge? ¿Qué exhibe el video del brutal linchamiento de Jorge? ¿Quiénes son 'El chino Miami', 'El Ocran', 'El Güero Yonke', 'el Colo', 'El orquito', 'El bambuchas' y demás miembros de la tribu y que papel jugaron en el homicidio de Jorge Alcántara? ¿Cómo operan las barras? ¿Cuál es la postura de la directiva del Atlas? ¿Qué ha investigado el gobierno de Guadalajara?

Muchas interrogantes y mucho drama quedan para la próxima entrega.

#QuedeseEnCasa en esta tercera fase

“La idea es aislarnos para que, cuando en familia, nos juntemos de nuevo NO nos falte nadie”