Tramitar el pasaporte mexicano representa uno de los mayores gastos a nivel mundial cuando se compara con el ingreso mínimo de los ciudadanos. Aunque su precio no es el más alto en términos absolutos, la relación entre el costo del documento y el salario mínimo coloca a México en el primer lugar de este ranking internacional.
En 2026, el pasaporte con vigencia de 10 años tiene un precio aproximado de 4,120 pesos, lo que equivale a cerca de 215 dólares. Considerando que el salario mínimo mensual en México ronda los 8 mil pesos, el trámite puede representar casi el 50% del ingreso mensual de un trabajador.
Este escenario ha sido documentado en análisis internacionales elaborados por plataformas especializadas en comparación financiera y visualización de datos, los cuales muestran que México supera incluso a economías con mayor nivel de ingresos promedio, cuando se mide el impacto del costo del pasaporte frente al salario.
¿Cómo se compara México con otros países?
En el comparativo internacional, países como Turquía, donde el pasaporte cuesta alrededor de 309 dólares, o Australia, con un precio cercano a los 267 dólares, registran costos más altos en cifras absolutas. Sin embargo, en esos casos, el ingreso promedio permite absorber el gasto con mayor facilidad.
Lo mismo ocurre en Estados Unidos, donde el pasaporte tiene un costo aproximado de 252 dólares, o en economías como India, donde el documento ronda los 28 dólares, y en Emiratos Árabes Unidos, donde el trámite cuesta cerca de 17 dólares, montos que representan una fracción mínima del ingreso mensual de sus ciudadanos.
El impacto del precio frente al poder adquisitivo
La diferencia clave no está únicamente en el precio final, sino en el poder adquisitivo de la población. Mientras que en otros países el pasaporte puede pagarse con pocos días de salario, en México el trámite puede requerir destinar varias semanas de ingreso, lo que limita el acceso al documento.
A pesar de este alto costo relativo, el pasaporte mexicano permite viajar sin visa a más de 150 países, posicionándolo como uno de los documentos con mayor libertad de movilidad internacional. No obstante, especialistas coinciden en que este beneficio no compensa el impacto económico que representa para millones de personas.




