La desesperación de Max Verstappen es evidente. Si en Imola el RB21 era más competitivo y cercano a las "necesidades" del neerlandés, en el Gran Premio de España nuevamente fue un auto difícil de controlar hasta para el Tetracampeón de Fórmula 1.
Más de una ocasión se quejó Verstappen del agarre y de la frenada, a pesar de lo cual por momentos le dio batalla a los McLaren. Uno de ésos fue cuando, en una apuesta arriesgada, Red Bull hizo tres paradas y el neerlandés salió a distancia de DRS de Lando Norris.
Aunque con el pasar de los giros el británico se alejó, el tráfico de los rezagados le abrió la puerta a una nueva batalla. Sin embargo, Verstappen también se vio perjudicado por la disputa entre Liam Lawson y Oliver Bearman. "Malditos idiotas", explotó el neerlandés por la radio del equipo.
Un Safety Car, una mala estrategia y la explosión de Verstappen
Sin embargo, el punto de colapso para el piloto fue tras la salida del auto de seguridad por un incidente de Andrea Kimi Antonelli. Red Bull no quiso quedarse fuera y siguió el ejemplo de las otras escuderías de pasar a boxes, pero ya sin gomas suaves, por lo que colocaron duras.

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