La defensa del América ha protagonizado uno de los contrastes más grandes del Apertura 2026. Las Águilas pasaron de ser la mejor zaga del torneo, con apenas dos goles recibidos en sus primeros seis partidos, a acumular más de dos meses sin poder mantener su portería en cero.
&format=webp)
Guillermo Almada y América, en problemas: el uruguayo busca ganar su primer Clásico
Aunque parece complicado atribuir este cambio únicamente a la salida de Sebastián Cáceres, lo cierto es que hay varios factores que han provocado el descontrol defensivo del equipo, que ha recibido 18 goles en sus últimos nueve encuentros.
Uno de los principales motivos fue la llegada tardía y posterior adaptación de sus centrales, Santiago Ramos y Santiago Bueno. A esto se suma la irregularidad del equipo, principalmente en sus laterales, que no han logrado consolidarse. Finalmente, la falta de continuidad también ha pasado factura: América solamente ha repetido su línea defensiva titular en tres de esos nueve partidos, mientras que en los otros seis ha realizado modificaciones.
Al inicio del torneo, las Águilas consiguieron cinco victorias y un empate en sus primeros seis compromisos. Durante ese lapso, solamente Atlante y Juárez lograron marcarles, mientras que Querétaro, Santos, Atlético de San Luis y Puebla se quedaron en blanco. Sin embargo, a partir de entonces, la zaga azulcrema comenzó a perder solidez.
Aunque los resultados le han permitido mantenerse en la parte alta de la clasificación, el rendimiento defensivo está lejos de lo esperado, especialmente por la facilidad con la que sus rivales han conseguido hacerles daño.
En sus últimos nueve partidos recibieron 18 anotaciones, un promedio de dos goles por encuentro. Además, en seis de esos compromisos permitieron dos o más tantos, con Cruz Azul como el equipo que más evidenció sus deficiencias al marcarles en cuatro ocasiones.
De esta manera, pese al poderío ofensivo que ha mostrado el América, los problemas en defensa siguen sin encontrar solución. Una situación que podría convertirse en su principal debilidad de cara a la Liguilla, donde los errores en la última línea pueden terminar costándole mucho más que puntos a los dirigidos por Guillermo Almada.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)