La nueva zona VIP del Estadio Banorte pasó de ser una experiencia exclusiva, que permite a los aficionados estar cerca de los futbolistas, a convertirse en un problema para el inmueble por culpa de quienes no saben comportarse.
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El pasado fin de semana, un nuevo altercado se registró en el lounge ubicado justo en el túnel de salida del Estadio Banorte, donde los aficionados y los protagonistas del futbol están separados únicamente por una pared de cristal. La situación reabrió el debate sobre si esta zona debería seguir existiendo, debido a la exposición de los jugadores y miembros de los clubes ante los aficionados.
Desde su creación como parte de la remodelación del estadio rumbo al Mundial, ya son dos los altercados que han involucrado a aficionados con jugadores y miembros de los cuerpos técnicos en esta área.
El primero ocurrió el sábado 18 de abril de 2026, después del partido entre América y Toluca, correspondiente a la Jornada 15 del Clausura 2026. Aquella noche, tras ser expulsado, Helinho se dirigía a los vestidores cuando Henry Martín, quien no había sido convocado, salió a su encuentro y lo confrontó. La discusión escaló a empujones y manotazos, por lo que personal de ambos equipos tuvo que intervenir.
Sin embargo, el incidente no terminó ahí. Un aficionado del América que se encontraba del otro lado del cristal provocó al brasileño con insultos, incluido uno de carácter racista, por lo que el futbolista respondió con una seña obscena.
Las imágenes del enfrentamiento se difundieron en redes sociales y pusieron bajo la lupa las condiciones de seguridad de esta zona exclusiva.
Ahora, tras el empate 1-1 entre América y Monterrey, un aficionado azulcrema volvió a protagonizar un episodio polémico al insultar a Guido Bonini, preparador físico de Rayados. El integrante del cuerpo técnico incluso le pidió que fuera consciente de su comportamiento y le señaló que tenía a un niño a su lado; sin embargo, el aficionado continuó con los insultos.
Por estos episodios, la gente se sigue cuestionando si esta zona debería mantenerse, debido al riesgo de que los futbolistas y miembros de los clubes sean víctimas de insultos o provocaciones por parte de aficionados a quienes solo los separa una pared de cristal.
En menos de seis meses, ya se han registrado dos altercados que ponen en entredicho la seguridad y el funcionamiento de esta experiencia.
No obstante, el hospitality también representa un negocio importante para el estadio, pues está incluido en algunas de sus experiencias más exclusivas y costosas: el Tunnel Club y el Chairman’s Club, cuyos boletos llegaron a rondar los 8 mil y 9 mil pesos, respectivamente, para partidos anteriores.
Así, el inmueble enfrenta el reto de mantener una experiencia premium para sus asistentes sin que la cercanía con los protagonistas se convierta en un riesgo o en un espacio para las provocaciones.

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