El sábado de futbol en la Liga de Expansión MX se vive desde temprano y con expectativas encontradas. A las 17:00 horas, tiempo del Centro de México, el balón rueda para un duelo que pone frente a frente a dos equipos que todavía buscan estabilidad en el arranque del Clausura 2026.
El encuentro entre Atlante y Jaiba Brava aparece en el calendario como una prueba de carácter más que de buen momento. Ambos conjuntos llegan con dudas, resultados por debajo de lo planeado y la necesidad de corregir el rumbo antes de que el torneo avance demasiado.
En el caso de los Potros, el funcionamiento ofensivo se mantiene como el principal foco de atención. El equipo muestra orden en varias zonas del campo, pero carece de contundencia en el último tercio, una situación que comienza a reflejarse en el marcador jornada tras jornada.
Además, el contexto institucional juega un papel importante. Atlante afronta el torneo sin la presión habitual, ya que su regreso a la Liga MX está asegurado para la próxima temporada, lo que permite al cuerpo técnico experimentar y ajustar piezas con mayor margen de maniobra.
Presiones distintas en la Liga de Expansión MX
Del otro lado, la Jaiba Brava vive una realidad opuesta. El campeón reciente no logra sacudirse la inercia posterior al título y arranca la temporada con dos derrotas consecutivas, incluso ante rivales a los que superó hace poco en la Liguilla del Apertura 2025.
Ese inicio irregular provoca que la exigencia aumente rápidamente en el entorno tamaulipeco. El plantel carga con la etiqueta de favorito y la obligación de responder de inmediato, sobre todo para evitar que la llamada “campeonitis” se convierta en un problema mayor.




