El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es un día de conmemoración y lucha por la igualdad de derechos, no de celebración. Se recuerda la historia de las mujeres que han luchado y se reflexiona sobre las injusticias y violencias que persisten. Felicitar a las mujeres en esta fecha puede desvirtuar su verdadero significado, transformándola en una ocasión festiva en lugar de un día de reivindicación y protesta.

Origen del 8 de marzo
El Día Internacional de la Mujer tiene sus orígenes en el movimiento obrero y la lucha por derechos laborales y políticos de las mujeres. Se destacan eventos como la protesta de trabajadoras textiles en Nueva York en 1857, reprimida violentamente, y el incendio en la fábrica Cotton en 1908, que dejó 129 mujeres muertas. En 1910, Clara Zetkin propuso establecer un día internacional para reconocer la lucha femenina, y en 1911 se celebró por primera vez en varios países europeos, coincidiendo con otro trágico incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York.
¿Por qué no se debe felicitar a las mujeres el 8 de marzo?
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una protesta que busca reflexionar sobre las desigualdades que enfrentan las mujeres y exigir cambios, en lugar de ser una celebración. Felicitar a las mujeres en este día minimiza la lucha histórica por derechos fundamentales. A pesar de algunos avances, persisten serias desigualdades, como la brecha salarial de género, la violencia machista y la falta de representación en puestos de poder.

¿Qué acciones se pueden llevar a cabo en lugar de simplemente felicitar a las mujeres el 8 de marzo?
Para honrar el 8M y apoyar la lucha por la igualdad de género, puedes: informarte sobre la historia del feminismo, reflexionar sobre la desigualdad de género, escuchar y amplificar las voces de las mujeres, participar en marchas y actividades por sus derechos, apoyar negocios liderados por mujeres y denunciar actitudes machistas en tu entorno.
