El virus Nipah es una zoonosis emergente transmitida principalmente por murciélagos de la fruta del género Pteropus y, en algunos casos, por cerdos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que podría convertirse en una epidemia, ya que también se transmite entre humanos por contacto con fluidos corporales.
Desde el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias explican que su transmisión ocurre mediante el contacto con “las excreciones y secreciones (orina, secreciones respiratorias, heces, etc.) de animales y personas infectadas”.

Aunque se han registrado casos solo en Bangladesh, India, Malasia y Singapur, la especie de murciélago reservorio también habita en Tailandia y Camboya. No hay tratamiento ni vacuna disponibles.
¿Cuáles son los síntomas?
Inicialmente, el Nipah se manifiesta como una gripe con fiebre y dolores musculares. Sin embargo, puede evolucionar a una encefalitis vírica, que causa desorientación, coma o incluso recaídas neurológicas. El periodo de incubación varía de 4 a 18 días, aunque puede extenderse hasta dos meses.

“La letalidad oscila entre 40% (Malasia) y 75% (Bangladesh e India)”, según fuentes oficiales. Incluso se han detectado formas subclínicas de la enfermedad en un 8-15% de los pacientes.
¿Qué está pasando en la India?
En diciembre de 2025, un paciente con problemas respiratorios ingresó a un hospital de Bengala Occidental. Murió antes de que se confirmara su diagnóstico. Desde entonces, cuatro trabajadores del sector salud dieron positivo por Nipah y una enfermera está en coma.
El gobierno mantiene a casi 100 personas bajo vigilancia, entre familiares, personal médico y contactos cercanos.

¿Cómo se transmite?
El virus puede contraerse por contacto directo con animales infectados, especialmente murciélagos y cerdos, o por el consumo de alimentos contaminados, como fruta o savia de palma. También puede transmitirse entre humanos, aunque requiere un contacto estrecho, ya que no se contagia por el aire.
¿Puede llegar a otros países?
Aunque no se han detectado casos en Europa o América, la comunidad científica insiste en la necesidad de investigar vacunas y tratamientos. La OMS lo mantiene en su lista de vigilancia activa debido a su alta letalidad y riesgo de propagación.




