Una de las escenas más insólitas del futbol argentino se vivió este sábado 7 de noviembre, cuando los aficionados de Rosario Central celebraron anticipadamente un campeonato que finalmente terminó en manos de Boca Juniors. Lo que comenzó como una fiesta en el Gigante de Arroyito se convirtió en una auténtica pesadilla.

¿Por qué Rosario Central celebró antes de tiempo?

La última jornada del Clausura 2026 definía al campeón de la Tabla Anual, con Argentinos Juniors, Rosario Central y Boca Juniors en la pelea. Los Canallas hicieron su parte al derrotar 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto, con anotaciones de Emanuel Coronel y Julián Fernández, resultado que los colocaba momentáneamente en la cima.

CAPTURA DE PANTALLA

Con el encuentro de Rosario terminado, los aficionados comenzaron a festejar al considerar que Boca Juniors había empatado sin goles ante Defensa y Justicia en La Bombonera. Con ese resultado, Central se quedaba con el primer lugar de la clasificación y, por consiguiente, con el campeonato.

La emoción se desbordó en las tribunas y cientos de seguidores invadieron el terreno de juego para abrazar a los futbolistas. Incluso integrantes del plantel y figuras como Ángel Di María, quien se encontraba en un palco, se sumaron a los festejos convencidos de que habían conseguido la hazaña.

CAPTURA DE PANTALLA

Enner Valencia arruinó la fiesta de Rosario Central

Sin embargo, la celebración tenía un detalle: el partido de Boca todavía no había terminado. Mientras en Rosario ya se cantaba el campeonato, en Buenos Aires los Xeneizes buscaban una última oportunidad para conseguir la victoria.

Fue entonces cuando apareció Enner Valencia. Al minuto 95, el delantero ecuatoriano marcó el gol que le dio el triunfo 1-0 a Boca Juniors sobre Defensa y Justicia. Con esos tres puntos, el conjunto azul y oro llegó a 38 unidades y superó por un punto a Rosario Central en la Tabla Anual.

Gol de Enner Valencia con Boca Júniors | x:@RosarioCentral

La noticia comenzó a circular entre los aficionados del Gigante de Arroyito a través de sus teléfonos celulares y radios. En cuestión de segundos, los abrazos, los cánticos y la euforia desaparecieron para dar paso a la incredulidad. Los seguidores comenzaron a abandonar el terreno de juego al descubrir que habían festejado un título que nunca llegó.

La insólita secuencia rápidamente se viralizó en redes sociales y dejó una de las postales más comentadas del futbol sudamericano: Rosario Central pasó de celebrar una nueva consagración a quedarse con las manos vacías por un gol de último minuto.