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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Lejos de la idolatría; cerca de la grandeza...

2019-11-05 | David Faitelson
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“Pú..as…Pú…as…Pú…as”…

Caía la noche de aquel sábado de marzo de 1988 en la colonia de los Doctores. Estaba parado con mi libreta de apuntes esperando las reacciones de los boxeadores. En ese entonces, no lo alcanzaba a entender totalmente, pero aquella sería la imagen más completa que guardo de un ídolo. A las afueras de los viejos vestidores de la Arena México, había un público enardecido, violento, molesto, armado con lo que encontraba a su paso para tratar de hacerle daño a un desconocido boxeador llamado Ignacio Madrid, cuyo único 'pecado', minutos antes, había sido noquear en el cuarto round a un hombre llamado Rubén Olivares. Fue la última pelea del llamado 'Púas' cuando intentaba volver al pugilismo a una edad avanzada. Su 'pueblo' quería vengar la derrota del ídolo.

La idolatría no es algo que se compre en la tienda de la esquina. Tampoco se trata de fama, de dinero o del poder mediático en el que hoy colaboran perceptiblemente las redes sociales. Ser ídolo va más allá de trofeos, de cinturones, de títulos y de récords. Ser ídolo es algo que Saúl 'Canelo' Álvarez no ha logrado y puede que jamás logrará.

Pero ello no quiere decir que Canelo no camine a pasos agigantados para ser hoy uno de los mejores pugilistas del mundo y parte de una lista de boxeadores consagrados en la historia de México, que tampoco es poco o nada, porque hay que recordar que, a diferencia de otros deportes, el boxeo mexicano ha conocido la clase y la excelencia mundial más elevada.

Saúl Álvarez tiene un rasgo que quizá no tenían otros boxeadores mexicanos en su mismo nivel: divide, divide opiniones, conocimientos, percepciones. Algunos creen que es un magnífico boxeador. Los números, en se sentido, son evidentes: cuatro veces campeón del mundo en cuatro divisiones diferentes, con una sola derrota en su carrera -ante el indescifrable Mayweathery un boxeador que, basado en su poder mediático, ha llevado al boxeo a un nivel diferente de economía: un contrato de más de 350 millones de dólares y la fundamental mudanza del boxeo del Pay Per View -el pago por evento de HBO- a la suscripción mensual del streaming de DAZN.

Otros creen que su carrera se ha basado más en la necesidad de generar una figura que en sus habilidades boxísticas, que ha escogido rivales, que ha sacado ventajas, que ha enfrentado rivales de edad avanzada -como lo hizo justamente el sábado por la noche en el MGM Grand de Las Vegas ante el ruso Sergei Kovalev- y que sus destrezas encima del ring están lejos de las de algunos de los más grandes boxeadores mexicanos de todos los tiempos. La mayor parte de los grandes boxeadores mexicanos unificaban los pensamientos de los aficionados. El Canelo, no, el Canelo divide la tribuna: hay quien “lo ama”, hay quien “lo desprecia”, una forma ideal, perfecta, saludable para satisfacer la economía de la industria del boxeo en general.

En descargo del 'Canelo', habrá que decir que es un profesional, un tipo limpio, honesto, dedicado al boxeo como ninguno otro y alejado de los vicios que tradicionalmente ha afectado a la mayor parte de las figuras del boxeo mexicano e internacional. Ha llevado su físico a una impresionante transformación. No es fácil ser campeón del mundo en las 152 libras y terminar siéndolo en las 175. Requiere de una disciplina ejemplar. Él y su equipo de trabajo -el 'Chepo' Reynoso y Eddie Reynoso- han realizado un trabajo magistral, porque además de subir y bajar de divisiones, lo han hecho crecer como boxeador noche tras noche.

Que el Canelo sea un tipo poco simpático, introvertido, que caiga o bien mal, es completamente irrelevante para un juicio boxístico. Sigo pesando que está, en la escala mexicana, por debajo de las condiciones de boxeadores como Julio César Chávez, Rubén Olivares, Juan Manuel Márquez, Ricardo López, Erik Morales o José Ángel 'Mantequilla' Nápoles. Pienso, también, que por más que se haya esforzado en brindar una buena actuación el sábado y en tomar el reto de subir dos categorías a su peso habitual, no esta al nivel técnico y físico de boxeadores como Terrence Crawford y Vasily Lomachenko. Pero todo ello, insisto, es una cuestión de apreciación, de gustos, de sentidos.

El Canelo está lejos de ser un ídolo, pero está cerca de ser uno de los grandes boxeadores mexicanos de la historia. Se lo ha ganado basado en su esfuerzo, disciplina, entrega, inteligencia y condiciones encima del ring…