La arena del tiempo se les agotó. El gigante francés de los videojuegos, Ubisoft, confirmó esta semana la cancelación definitiva del remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, uno de sus títulos más esperados.
El anuncio se dio como parte de una reestructuración masiva que incluye seis juegos cancelados, despidos, cierre de estudios y una pérdida operativa proyectada de más de mil millones de dólares.

Ubisoft busca sobrevivir
La crisis se siente hasta en el joystick. La empresa, que alguna vez dominó con franquicias como Assassin’s Creed, Far Cry o Rayman, hoy intenta salvar su reputación con una cirugía mayor: cinco nuevas divisiones creativas, recortes millonarios y una apuesta por “autonomía financiera”.
“Cada nueva entidad desarrollará un género creativo bien definido (...) con responsabilidad total y autonomía financiera”, declaró el director general de Ubisoft, Yves Guillemot, al calificar esta nueva estrategia como un “cambio radical”.

¿Y el príncipe?
Ubisoft decidió tirar la toalla con el remake de Prince of Persia, así como con otros cuatro juegos no anunciados y un título móvil, todo para “maximizar la calidad de sus títulos”. Pero el golpe no fue solo emocional para los fans: las acciones de la compañía se desplomaron hasta un 35%, alcanzando su peor nivel desde 1996.
En el informe financiero también se confirma que la compañía cerró estudios en Halifax (Canadá) y Estocolmo, redujo personal y recortó otros 200 millones de euros como parte de un plan de austeridad que ya había eliminado más de 3 mil empleos.
“El valor de las acciones se redujo casi a la mitad el año pasado”, se lee en el reporte. Ubisoft, que alguna vez tuvo un valor de mercado de 11 mil millones de euros, hoy ronda apenas los 720 millones de dólares.

Ya no hay reyes en el reino gamer
El analista Corentin Marty, de TP ICAP Midcap, lo dejó claro: “La perspectiva de volver a generar caja positiva parece remota”. Añadió que el vencimiento del bono de 675 millones de euros en noviembre de 2027 ejercerá aún más presión sobre la estructura financiera del grupo.
El desastre financiero se suma a una década de malas decisiones, juegos sin terminar y franquicias desgastadas. Ubisoft parece hoy un castillo de arena frente al mar… y sin príncipe que lo salve.





