En el Día Mundial de la Depresión este 13 de enero, especialistas hacen un llamado urgente a dejar de banalizar frases como “estoy depre” o “ando bajoneado”, porque esconden una realidad mucho más compleja: la depresión es una enfermedad real, silenciosa, y muchas veces incomprendida.
Esta afección afecta a todos los países. Sin embargo, sigue confundida con debilidad o falta de voluntad, cuando en realidad tiene origen neurobiológico y requiere atención médica.

“La tristeza es una emoción humana normal y adaptativa ligada a un acontecimiento concreto y desaparece con el tiempo. La depresión es una enfermedad que se ha interpretado como una falta de voluntad… sin síntomas externos visibles, con componentes biológicos y sociales”, explicó Ignacio Basurte, director médico de la Clínica López Ibor.
Los síntomas que no debes ignorar
Si bien la tristeza es parte de la vida, hay señales que alertan sobre algo más grave. Si estos síntomas persisten por más de dos semanas, es importante buscar ayuda médica:

- Fatiga persistente desde que empieza el día.
- Anhedonia (pérdida del placer), apatía.
- Alteraciones del sueño: insomnio o exceso de sueño.
- Dificultades cognitivas: lentitud mental, problemas de memoria.
- Sentimientos de culpa, inutilidad o fracaso.
- Dolor físico sin explicación: cefaleas, molestias digestivas, dolores musculares.
- Cambios en el apetito.
- Visión catastrofista, desesperanza o pensamientos de muerte.

En casos de ideas suicidas, la búsqueda de ayuda médica urgente es indispensable. El deterioro funcional acelerado también es un foco rojo. Lo importante es no dejar que el sufrimiento se cronifique.
¿Quiénes tienen más riesgo?
La depresión tiene un componente genético, pero también ambiental, hormonal y emocional. Algunas personas con antecedentes familiares, dolor crónico, fibromialgia, o que atraviesan etapas hormonales complejas como la menopausia o el posparto, tienen mayor riesgo.

A eso se suman factores psicológicos como el perfeccionismo extremo, autoexigencia, culpabilidad, estrés crónico o haber vivido eventos traumáticos. Incluso situaciones como la soledad no deseada en adultos mayores pueden detonar la enfermedad.
Por eso es clave tratar cada caso de manera individual. La depresión no es flojera, ni debilidad, ni exageración. Es una enfermedad que duele, y que sí tiene tratamiento si se detecta a tiempo.




