El gobierno de Estados Unidos confirmó oficialmente su salida efectiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que representa un giro relevante en la política internacional del país en materia de salud pública y cooperación multilateral.
La administración estadounidense informó que, además de abandonar formalmente la organización, no pagará las cuotas financieras pendientes que mantenía con la OMS, lo que ha generado preocupación entre especialistas y reacciones de distintos gobiernos.

¿Por qué Estados Unidos decidió abandonar la OMS?
De acuerdo con el posicionamiento oficial, Estados Unidos argumentó que su decisión responde a desacuerdos profundos con el funcionamiento y la gestión interna de la OMS, así como a cuestionamientos sobre su papel durante crisis sanitarias internacionales.
Las autoridades estadounidenses señalaron que consideran necesario replantear la forma en que el país participa en organismos multilaterales, priorizando lo que califican como intereses nacionales y eficiencia en el uso de recursos públicos.

Impacto internacional y reacciones al anuncio
La salida efectiva de Estados Unidos, uno de los principales financiadores históricos de la OMS, podría tener implicaciones financieras y operativas para la organización, especialmente en programas de salud global, prevención de enfermedades y respuesta a emergencias sanitarias.
Diversos actores internacionales han expresado su inquietud ante la decisión, señalando que la cooperación internacional es clave para enfrentar amenazas globales como pandemias, brotes infecciosos y emergencias de salud pública.
Por su parte, Estados Unidos reiteró que continuará participando en iniciativas sanitarias globales a través de otros mecanismos, aunque sin la intermediación directa de la OMS.

Especialistas en salud pública han advertido que la ausencia de Estados Unidos podría debilitar los esfuerzos coordinados a nivel internacional, particularmente en regiones con sistemas de salud más frágiles.
La OMS, hasta el momento, ha señalado que continuará con sus funciones y programas, pese a la salida del país norteamericano, y confió en que otros Estados miembros mantendrán su compromiso con la salud global.
La decisión marca un momento clave en la relación entre Estados Unidos y los organismos internacionales, abriendo un debate sobre el futuro de la cooperación multilateral en un contexto de crecientes desafíos sanitarios a nivel mundial.





