La Copa Mundial de México 1986 tendrá su propia película, aunque no enfocada en lo que ocurrió dentro del campo. La producción se centrará en cómo fue la elección de nuestro país como sede y estará protagonizada por Diego Luna, Karla Souza y Daniel Giménez Cacho.
Netflix es la plataforma encargada de la producción, cuyo nombre es México 86, y de la distribución de la misma, aunque por ahora la fecha de estreno no se ha dado a conocer. La película está dirigida por Gabriel Ripstein, hijo y colaborador del legendario Arturo Ripstein.

¿De qué tratará la película México 86?
Según la información difundida por la plataforma de streaming, Karla Souza interpretará a Susana Gomez-Mont; Daniel Giménez Cacho a Emilio Azcárraga, y Álvaro Guerrero a Guillermo Cañedo. En el caso de Diego Luna, aunque no se ha confirmado de forma oficial su papel, en una de las imágenes se le ve en un escritorio con una placa con el nombre 'Martín de la Torre Vizcaíno', director de la Comisión Disciplinaria.
Sin embargo, todavía no se sabe con certeza si Luna interpretará a dicho personaje o si es solo una casualidad dicha escena. Tampoco está confirmado si aparecerán futbolistas de la época, cuerpo técnico o políticos involucrados en la historia, o si la historia se centrará por completo en lo que ocurrió administrativamente.
La sinopsis oficial señala que se trata de una película permeada de sátira y humor negro, que "relata la apuesta descabellada con la que México, con audacia, logró quedarse con la sede del Mundial de 1986, una hazaña posible solo gracias al puro ingenio mexicano".

¿Polémica en la elección de México como sede mundialista?
Originalmente, en 1974, la FIFA había elegido a Colombia como sede del Mundial 1986. Sin embargo, en noviembre de 1982 el país sudamericano declinó ante la imposibilidad de cubrir los requerimientos de la federación, en ese momento dirigida por el brasileño Joao Havelange.
México, Estados Unidos y Canadá levantaron la mano y en 1983 el Comité de la FIFA decidió solo considerar al primero. Los otros dos países quedaron inconformes y acusaron de irregularidades en la elección; en el caso de los estadounidenses incluso hablaron de fraude y apuntaron contra los intereses de Havelange con Televisa. Al final, Estados Unidos apostó por organizar, con más planeación, el Mundial 1994.





