La comida callejera forma parte esencial de la vida cotidiana en México, especialmente en ciudades como la CDMX, donde miles de personas comen fuera de casa todos los días. Aunque suele asociarse con exceso de grasa o baja calidad nutricional, especialistas de la UNAM señalan que no todos los antojitos son dañinos, y que algunos pueden ser opciones saludables si se consumen de manera informada.

De acuerdo con análisis realizados por expertos en nutrición, varios platillos tradicionales contienen ingredientes naturales, alto aporte energético y buen balance de macronutrientes, lo que los convierte en alternativas viables para quienes no pueden evitar comer en la calle durante su jornada laboral.
¿Qué comida callejera sí puede considerarse saludable?
Entre los alimentos mejor evaluados se encuentran los tacos de guisado, siempre que no estén fritos y contengan preparaciones como verduras, nopales, huevo o carnes magras. Estos platillos aportan proteínas, carbohidratos y fibra, además de ser más saciantes que otros antojitos ultraprocesados.

Los tlacoyos elaborados con masa de maíz azul o blanco y rellenos de frijol o haba también figuran como una opción saludable, sobre todo cuando se cocinan al comal y se acompañan con nopales, salsa natural y queso en cantidades moderadas. El maíz nixtamalizado aporta calcio y energía, mientras que las leguminosas suman proteína vegetal.
Otro alimento destacado es el elote o esquite, especialmente cuando se consume sin exceso de mayonesa o mantequilla. El maíz es fuente de carbohidratos complejos y fibra, y puede formar parte de una alimentación equilibrada si se controla el tamaño de la porción.

La fruta picada y los antojitos preparados con verduras frescas, como quesadillas al comal rellenas de flor de calabaza, hongos o huitlacoche, también son opciones recomendadas por especialistas, siempre que se evite el uso excesivo de aceite o fritura profunda.
Recomendaciones para comer en la calle sin afectar la salud
Los expertos de la UNAM subrayan que la higiene es tan importante como el tipo de alimento. Recomiendan observar que los puestos mantengan superficies limpias, que los alimentos estén protegidos y que quienes los preparan utilicen utensilios adecuados.
Además, sugieren moderar el consumo de frituras, evitar refrescos y bebidas azucaradas, y preferir aguas naturales sin azúcar añadida. Comer despacio, cuidar las porciones y no abusar de salsas o aderezos también ayuda a reducir riesgos.
La conclusión es clara: comer en la calle no siempre es sinónimo de mala alimentación. Con elecciones conscientes y atención a la preparación, varios antojitos mexicanos pueden disfrutarse sin culpa, manteniendo el sabor tradicional y cuidando la salud.





