Tras la pasada llamada entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo estadounidense Donald Trump, los gobiernos de México y Estados Unidos avanzaron en una ruta conjunta: el canciller Juan Ramón de la Fuente y su homólogo Marco Rubio acordaron realizar una reunión ministerial de seguridad en Washington el próximo mes de febrero.
El encuentro bilateral tiene como objetivo evaluar los avances alcanzados en la cooperación en seguridad y definir futuras acciones conjuntas, centradas en frenar el tráfico de fentanilo, armas y el poder de los cárteles en la frontera compartida.

“Acordaron que el Grupo de Implementación de Seguridad bilateral, cuya próxima reunión está prevista para el día 23 de enero, debe seguir generando acciones tangibles para fortalecer la cooperación en seguridad con resultados significativos, para contrarrestar a los cárteles y detener el tráfico de fentanilo y de armas”, indica el comunicado conjunto emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Departamento de Estado de EU.

Segundo contacto en menos de una semana
Esta llamada entre De la Fuente y Rubio es la segunda en apenas cinco días. El pasado 11 de enero, ambos diplomáticos sostuvieron una conversación para dar seguimiento al Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley, donde se establecieron principios de respeto a la soberanía y trabajo conjunto.
La intensificación del diálogo ocurre luego de que Donald Trump lanzara fuertes declaraciones sobre su intención de realizar operativos militares en México contra grupos criminales, posibilidad que fue rechazada tajantemente por la presidenta Claudia Sheinbaum.

“Los secretarios reafirmaron la importancia de la colaboración entre México y los Estados Unidos, basada en el respeto mutuo a la soberanía”, señalaron ambas naciones en el documento oficial.
¿Qué está en juego?
La agenda binacional buscará dar respuestas concretas ante el tráfico de armas, fentanilo y la operación de redes narcoterroristas que preocupan a ambos países. La futura cumbre ministerial se perfila como un punto clave para fortalecer la seguridad regional en un contexto donde las tensiones políticas también pesan.





