La movilidad en la capital está en riesgo. Los trabajadores del Trolebús, Tren Ligero y Cablebús de la Ciudad de México han encendido las alertas con la amenaza de un paro que podría colapsar el transporte público en las próximas semanas.
Servicios vitales en riesgo
Con más de 32 millones de personas trasladadas solo por el Trolebús en los primeros cuatro meses del año, la noticia de una posible huelga ha encendido las redes y generado incertidumbre entre los usuarios. Si se concreta el paro, miles de capitalinos quedarían sin opciones viables para ir al trabajo, a la escuela o al médico.

Los servicios que podrían suspenderse son pilares de la movilidad, especialmente en zonas donde no hay Metro ni alternativas accesibles. La afectación sería directa para los sectores más vulnerables de la población.
¿Qué exigen los trabajadores?
El sindicato ha puesto sobre la mesa demandas claras: mejores salarios, condiciones laborales más seguras y actualizaciones en sus prestaciones. Acusan que sus ingresos no han crecido al ritmo de la inflación, y que siguen trabajando en condiciones precarias pese al aumento en la demanda de usuarios.
“No estamos pidiendo privilegios, sino justicia”, declaró uno de los representantes sindicales.

Así van las negociaciones
Las autoridades de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) y el gobierno capitalino han respondido sentándose a negociar, con reuniones previstas esta misma semana. Aún no hay un acuerdo firmado, pero ambas partes han mostrado disposición para continuar el diálogo.
La prioridad, según SEMOVI, es evitar que se detenga el servicio y afectar a los millones de personas que se mueven a diario con estos sistemas.

El impacto sería masivo
Para dimensionar el alcance de un paro, basta revisar las cifras: el Tren Ligero incrementó su demanda en casi un 40% y el Cablebús se ha convertido en una alternativa estratégica en la zona alta de la capital. Un paro no solo colapsaría el transporte, también impactaría en la economía y en la calidad de vida de millones.
Aunque el Metro, RTP y otras opciones seguirían funcionando, la sobrecarga en horas pico sería inevitable.

¿Habrá huelga?
Por ahora, la amenaza sigue latente. El sindicato ha advertido que, si no hay avances reales en las negociaciones, el paro se ejecutará. El gobierno, por su parte, insiste en el diálogo. Las próximas horas serán clave para saber si la ciudad sigue en movimiento… o se paraliza.




