México en las Copas del Mundo: La montaña rusa de Sudáfrica 2010
Cualquier aficionado mexicano recuerda el verano del 2010, el año en que el conjunto tricolor se plantó en el continente africano con una combinación de veteranos consolidados y una generación dorada de jóvenes que prometía romper la barrera del ansiado quinto partido.
El 11 de junio de 2010, los ojos del planeta entero se posaron en el Estadio Soccer City de Johannesburgo. México se enfrentaba al anfitrión, Sudáfrica, bajo el estruendo ensordecedor de miles de vuvuzelas. El nerviosismo se apoderó del cuadro dirigido por Javier 'Vasco' Aguirre cuando Siphiwe Tshabalala abrió el marcador al minuto 55.
Sin embargo, el temperamento azteca apareció al minuto 79. Tras un servicio preciso al área, el capitán Rafael Márquez apareció completamente solo en el segundo poste para controlar el balón y fusilar las redes, rescatando un empate 1-1 que enfrió la fiesta local y dejó con vida al Grupo A.
Francia cae ante México
El punto más alto de aquella aventura llegó el 17 de junio en Polokwane. México se medía ante Francia, la entonces subcampeona del mundo. Con una propuesta valiente, la Selección Mexicana dominó el encuentro, pero la gloria estaba reservada para los cambios de Aguirre.
Al minuto 64, un jovencísimo Javier "Chicharito" Hernández rompió la trampa del fuera de juego, eludió al arquero Hugo Lloris con maestría y definió con el arco abierto, calcando el gol, abriendo el marcador 1-0.
Más tarde, al 79', el histórico Cuauhtémoc Blanco selló el 2-0 definitivo con un cobro perfecto desde el punto penal. México ponía de rodillas a una potencia mundial.
La pesadilla argentina en octavos
A pesar de la euforia, una derrota por la mínima diferencia (0-1) ante Uruguay en el cierre de la fase de grupos mandó a México al segundo lugar del sector con 4 puntos. El combinado nacional avanzó a la siguiente fase por mejor diferencia de goles que el anfitrión, Sudáfrica, ganándose el boleto a la ronda de eliminación directa.
El destino volvía a cruzar a la selección con su verdugo de Alemania 2006: la Argentina de Lionel Messi y Diego Armando Maradona, el partido de Octavos de Final se quebró al minuto 26 debido a un error.
Lionel Messi filtró un balón para Carlos Tévez, quien en una posición adelantada de casi un metro cabeceó a las redes. Lo insólito ocurrió segundos después, mientras los jugadores mexicanos protestaban airadamente, las pantallas gigantes del estadio repitieron la jugada, evidenciando la flagrante equivocación ante todo el inmueble.
A pesar de la evidencia visual, el gol fue validado por reglamento, desestabilizando por completo la mente de los futbolistas mexicanos. Un error defensivo posterior permitió a Gonzalo Higuaín poner el 2-0, y el propio Tévez marcaría el 3-0 con un derechazo impecable.
Aunque Javier Hernández decoró el marcador al minuto 71 con una excelsa jugada individual para el 3-1 definitivo, la frustración ya estaba consumada.
Sudáfrica 2010 dejó la sensación de que aquel plantel tenía el futbol suficiente para llegar más lejos, marcó un antes y un después en la historia. Una historia de orgullo y un "ya casi" que sigue alimentando la sed de revancha de cara a la próxima Copa del Mundo.