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Opinión

Jose Luis Caballero Leal

Aquí encontrará un análisis crítico y actual sobre los principales acontecimientos políticos y sociales de México y el mundo desde la óptica de un ciudadano

Guerra, ¿sucia?

2018-06-10 | José Luis Caballero Leal
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A escasamente 21 días de la elección federal, los golpes bajos no cesan. Por el contrario, arrecian las descalificaciones, los insultos, las agresiones, las amenazas y con ello, las inevitables consecuencias. Ricardo Anaya se atrevió a cruzar el umbral de la Universidad Iberoamericana, la ‘Ibero’, aquella de fatídicos recuerdos para Enrique Peña Nieto, quien, como candidato del PRI, hace 6 años tuvo que ser escondido en los baños de esa casa de estudios ante el reclamo de los estudiantes del movimiento #YoSoy132. Pero a diferencia de aquel penoso momento, Anaya sorteó esa compleja aduana estudiantil con un éxito rotundo. Envalentonado, con la adrenalina a tope, y ante un auditorio saturado de jóvenes, afirmó que Enrique Peña Nieto era un presidente corrupto, y que, cuando él fuera el mandatario, no le temblaría la mano para procesarlo y, en su caso, meterlo a la cárcel. Esa declaración no solo arrancó el aplauso rabioso de los estudiantes; veinticuatro horas más tarde, un video de fuente ‘anónima’ fue liberado a través de las redes sociales en el que Juan Barreiro, hermano de quien se dice fue el operador financiero de una red de lavado de dinero que involucra a Ricardo Anaya, charla con una supuesta ‘empresaria argentina’, a quien le afirma que, con Anaya de presidente, todos se irían al cielo. Ese video fue tomado y transmitido repetidamente por los principales noticieros del país, y en cuestión de horas, se convirtió en un ‘trending topic político’, cuestionando la honorabilidad del candidato panista, reviviendo la misma historia del presunto lavado de dinero de inicios de campaña. Para Anaya y su equipo, el origen de este video es mas que claro: proviene del gobierno federal y es no solo una respuesta furiosa a la amenaza de encarcelar a Peña, sino también una confirmación de que el pacto ‘Pri-Mor’ es hoy, más que nunca, una realidad.

-Ricardo Anaya se queja de una guerra sucia en su contra. Al joven político queretano habría que recordarle que las guerras no son blancas ni negras, ni sucias ni limpias. Son simplemente guerras, en donde, en la fratricida lucha por el poder, no hay reglas ni moral que conduzca la contienda. Siendo el único objetivo ganar, siempre se echará mano de lo bueno, de lo malo, de lo peor y de lo inimaginable. De ello hemos sido testigos durante los casi tres meses de duración de las insufribles campañas que, afortunadamente, están a punto de concluir. Todo parece indicar que éste último recurso videográfico sella la suerte de Anaya, al haber sido certero y quirúrgicamente colocado. Trabajo de profesionales, obviamente.

-Se le atribuye al nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación, impulsado a ese cargo por el PRI y Morena, el desmantelamiento progresivo de ese organismo encargado de la supervisión del correcto ejercicio del gasto público. El tema no es menor. Hace una semana despidió a Muna Dora Buchahin, Directora General de Auditoría Forense, quien fue la responsable de documentar la denominada ‘Estafa Maestra’ que involucra directamente a Rosario Robles. Tal parece que la autonomía del órgano auditor está comprometida, y con ello, la garantía de impunidad de quien ejerce el gasto público de forma ilícita, debidamente asegurada. La frase presidencial de “no te preocupes Chayo” me viene inevitablemente a la memoria.

-O la Constitución está perfectamente mal escrita o el Tribunal Federal Electoral actúa por consigna. Napoleón Gómez Urrutia y Miguel Ángel Mancera serán Senadores por la vía plurinominal. Una derrota más para los procesos democráticos de este país, una pena para México, y una cuenta pendiente, que no olvidaremos, en contra de quien los postuló.