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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Óscar Pérez, ícono

2019-07-30 | Luis García
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Después de algunas semanas de vacaciones para recuperarme de la Copa Oro y Copa América estoy de vuelta, y se siente muy bien estar de vuelta. Viajar con la familia resulta una gozada, pero a la vez es una gran montaña rusa en la que te ríes, te cansas, regañas, disfrutas, discutes y al final terminas con una enorme sonrisa. Así fue el periplo de los Pérez por el Caribe mexicano.

Regresando a la necesaria rutina laboral me resultó sacudidor tu retiro querido Óscar, un longevo y excepcional atleta de alto rendimiento. Cuando busquemos alguna referencia de un futbolista profesional a carta cabal debemos inmediatamente buscar tu nombre y apellido. Un jugador de cepa, apasionado por su trabajo, con envidiable rigor por hacer las cosas impolutas, un necio lindo capaz de sacar de quicio por su pulcritud cuando de trabajar se refería, tozudo y competente como pocos futbolistas con los que me topé.

Tuve el honor, placer y dolor de compartir contigo el Mundial de Francia en 1998, y escribo dolor porque tú, Isaac Terrazas, Oswaldo Sánchez y yo fuimos los únicos cuatro en no jugar un puñetero minuto en dicha Copa del Mundo. Siendo lo más complejo que zarpamos mucho tiempo antes de la competencia a realizar múltiples partidos amistosos por Europa, en donde con suma claridad y temprano visualizamos quiénes serían los titulares y quiénes seríamos la perrada.

Recuerdo como si fuera ayer la descomunal forma de entrenar que tenías, no había un solo entrenamiento en el que no volaras, saltaras, gritaras, te enlodaras y terminaras fundido. Como ejemplo recuerdo un día que estábamos entrenando en el campo de golf de nuestro hotel en Francia, después del entrenamiento grupal, nos quedamos con Mario Carrillo, que era uno de los auxiliares de Manuel Lapuente, varios delanteros para practicar remates a gol. Los porteros eran tú y Oswaldo. Nos cansamos de tirar a portería, a veces con fortuna, otras no tanto, y ustedes se cansaron de atajar y volar sin reparo, y en uno de los enésimos remates nos quedamos petrificados, ya que atrás de la habilitada portería estaba el desgraciado de Jorge Campos practicando sus swings de golf. Fue un episodio digno de una comedia en donde te ríes y lloras dada la extraña situación. Con el ácido humor que maneja el buen acapulqueño, decidió colocarles la etiqueta de "dobles de película", ya que mientras ustedes se desgarraban, él esperaba turno con su uniforme limpio, sin ningún raspón en el cuerpo para jugar los partidos oficiales. Una dantesca escena, pero que te define, Óscar, ya que siempre fuiste vehemente para entrenar y jugar incluso en los peores momentos.

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Recuerdo otro momento que me impactó por su relevancia, y penosamente su poca resonancia mediática. Yo ya retirado trabajando como comentarista deportivo, y tú trabajando de portero titular en el Mundial de Sudáfrica 2010. El duelo fue ante Uruguay en Rustenburgo, en el Estadio Royal Bafokeng, perdieron 1-0, gol de Luis Suárez prácticamente terminando el primer tiempo. Bien, ese día te vi salvar a la Selección Nacional múltiples ocasiones, hiciste varias inverosímiles atajadas, de esas que generan locura, y a la vez sorpresa por lo imposible de los gestos atléticos que exhibiste. El partido no terminó en una grosera goleada por tus divinas intervenciones, por ti México pasó a la siguiente ronda en donde fueron arrollados por Argentina, pero me acuerdo perfecto del partido ante Uruguay porque tu nominación a la Selección fue sumamente cuestionada. Javier Aguirre se la jugó contigo, te conocía, sabía de tu grandeza, tú como siempre cumpliste, pero en el ambiente había un dejo de incredulidad en tus alcances, cosa que de manera lapidaria desterraste después de ese cruce ante los uruguayos.

Nunca has sido un hombre mediático, creo que no te importa serlo, no le rehuyes a los reflectores, pero tampoco los andas persiguiendo. Y como muestra, tu despedida ante el Toluca. No fue un colorido evento. Estoy cierto que Cruz Azul debió hacer algo más poderoso y pasional, en el entendido que no son virtudes que caractericen a la institución, pero incluso ahí manifestaste tu elegancia y clase. En una época en donde parece que lo valioso descansa en hacer ruido, realizar aspavientos sin sentido y levantar la voz por que sí, tú nos recuerdas que la categoría, la inteligencia emocional y la sobriedad son valores que nunca sobran y que hoy nos hacen mucha falta.

Tu historial es para enmarcar, tanto el nacional como para el internacional. Eres de los mejores porteros de la historia de nuestra nación, que no pretendas llamar la atención de forma insulsa y que algunos crean que el futbol se inventó ayer, es otro tema, sencillamente eres una leyenda mexicana bajo los tres postes.

Se te viene una linda cruda, el retiro es un proceso borrascoso, máxime que tú jugaste a la pelota casi 100 años, irás encontrando tu camino de a poco, cerca o no del balón eso lo sabrás en exclusiva tú, tendrás días soleados y otros sumamente lluviosos, al tiempo sabrás manejarlo con la magnificencia que lo hiciste durante tu fabulosa etapa como cancerbero. Bienvenido a la parcela de los exfutbolistas, la cual también es bastante divertida.