América vence a Pumas por la mínima y avanza a la Liguilla
JAVIER CARMONA
El América está en la Liguilla. De la mano de Christian Benítez, los Águilas vencieron (1-0) a los Pumas para ganar el duelo de orgullo y que las apuestas se comiencen a cobrar a partir del lunes, como lo auguró Miguel Herrera.
Los Pumas a base de garra y lucha se hicieron del balón en los primeros minutos, circularon la pelota buscando ese resquicio por donde lacerar al Águila; sin embargo, cuando tuvieron la oportunidad de asestar el zarpazo, el Chispa Velarde perdonó.
Los azulcremas de a poco fueron nublando el andar de los universitarios. Y es que un descuido bastó, para que un hombre infalible como Christian Benítez le diera la primera estocada a uno de sus clientes preferidos.
Los americanistas cobraron un tiro de esquina en corto, Rubens Sambueza mandó un centro preciso, el Chucho se relamió y se elevó para mandar con un testarazo la pelota al fondo de arco, mientras el portero felino se lamentaba por el error infantil y las gradas estallaban en júbilo americanista.
El gol en contra hizo que Martín Bravo perdiera la cabeza, éste se enganchó con Sambueza, y le tiró una patada ante la mirada del silbante, quien no dudó en echarlo del terreno de juego. El porvenir de los de la UNAM lucía más que complejo.
Antes de irse al descanso, el Pikolín II (portero) salvó en un par de ocasiones a los auriazules, primero en una viveza de Benítez, quien probó de larga distancia al ver adelantado al guardameta, y la segunda, en un mano a mano a Jesús Molina.
Los americanistas tuvieron para clavar la segunda daga a los felinos, pero Raúl Jiménez no tuvo la puntería necesaria para vencer al portero rival que ya se había vencido, así que el balón se fue centímetros del arco, ante el grito de gol que se ahogaba en las gargantas azulcremas.
Y el América cargó con la penitencia de no haber marcado el segundo cuando pudo, pues minutos más tarde Jesús Molina salió expulsado al ver la segunda tarjeta amarilla en el encuentro, lo que ocasionó que el duelo se nivelara.
Lo mejor estaba por venir, los dos equipo se abrieron, sabían que no había mañana y que se trataba de matar o morir. Y tanto azulcremas como auriazules tuvieron para mover el marcador, pero ninguno de los dos pudo mandar el balón al fondo del arco, aunque eso sí, mantuvieron a los más de 70 mil asistentes al borde de su butaca.
Las Águilas llegaron a 29 puntos y mantuvieron el orgullo intacto de su afición, que hoy en día puede presumir que venció a Pumas, Chivas y Cruz Azul en el mismo torneo, algo que no sucedía hace más de 15 años; en cambio, los felinos se marchan con el ánimo mancillado, y esperando en las fechas venideras poder amarrar su pase a la Liguilla al quedarse con 23 unidades.