El balón perdido de Mendenhall, la clave en el Super Bowl
AP | ARLINGTON, TEXAS
Pese a tener un difícil comienzo en el Super Bowl, llegó un momento en que los Acereros parecían tenían la manija y el momento anímico del juego. El corredor Rashard Mendenhall tomó la pelota con toda la intención de dar otro paso en la gran remontada de Pittsburgh.
Pero algo pasó: un golpe tremendo, la pelota se despidió de las manos de Mendenhall y Greg Bishop se apoderó de la misma para bendición de los Empacadores de Green Bay.
Acabó como el error más costoso de una noche repleta de ellos para los Acereros. Green Bay levantó el domingo el trofeo Vince Lombardi con una victoria 31-25.
El balón perdido por Mendenhall en la primera jugada del cuarto periodo fue lo que permitió a los Empadores poner el freno, después que los Steelers lograron acercarse tras quedar abajo 21-3 en los primeros compases.
No hay que olvidar que Ben Roethlisberger tiró dos pases que fueron interceptados, uno de los cuales fue devuelto 37 yardas para un touchdown de Nick Collins y con el que Green Bay se puso arriba 14-0 cuando habían transcurrido 12 minutos de juego.
Los Packers aumentaron la brecha a 21-3 hasta que los Steelers se sacudieron.
Roethlisberger encontró a Hines Ward para un touchdown que puso el marcador 21-10 antes del descanso. Mendenhall acarreó la pelota ocho yardas para llegar a la zona de anotación, acercando aún más a Pittsburgh, 21-17.
Al comenzar el último cuarto, los Steelers tenían segunda oportunidad y dos por avanzar en la yarda 33 de Green Bay.
Fue entonces cuando se produjo la jugada determinante.
Mendenhall recibió la pelota, pero Clay Matthews metió su hombro derecho para detener en seco al corredor y luego el gigante Ryan Pickett le embistió. El resultado fue un choque que dio miedo: la pelota salió despedida y Bishop se la llevó.
Los Packers acabaron anotando un touchdown en su posesión. Pero los Steelers no bajaron los brazos, ya que volvieron a anotar para achicar la diferencia. En la última ofensiva de Pittsburgh, a menos de dos minutos que acabara el encuentro y en busca de un TD que les diera la victoria, la defensiva interceptó a Big Ben para que Rodgers sólo tuviera que arrodillarse y proclamarse monarcas de la NFL.