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“Pacto de Sinvergüenzas”

Lo resumía muy bien una editorial del diario español El País: Pidió un aumento de sueldo y no sólo no se lo dieron, sino que lo “congelaron” seis meses, podría perderse el Mundial y yo agregaría que tiene sobre su cuello la implacable y angustiosa “espada” de los dirigentes del futbol mexicano con su famoso, deleznable y asqueroso (no se me ocurre otro epíteto) “Pacto de Caballeros”.

Lo que me parece más increíble es que el medio futbolístico mexicano e incluso algunos sectores del medio periodístico lo vean con una pasividad y naturalidad asombrosa. Me hierve la sangre cuando de pronto escucho por ahí frases como: “El jugador tiene la culpa. Debía haber aceptado la oferta del Querétaro” o quizá la de: “Debieron ponerse de acuerdo”, y aún más la que directamente expresó el entrenador de Chivas, Matías Almeyda, admitiendo que él y el equipo ejercerán “un veto” sobre el futbolista. México debe ser el único futbol del mundo donde un entrenador anuncia “el veto” de un futbolista y todos nos quedamos de brazos cruzados como si no pasara absolutamente nada. ¡Qué vergüenza!

Oswaldo Alanís es un futbolista, un ser humano como usted y como yo, con obligaciones, compromisos, sueños, ilusiones y problemas y el futbol mexicano parece estarle dando el trato que históricamente le corresponde a muchos de los trabajadores de este país. Los tiempos han cambiado (en otros lados, parece detenido), pero han cambiado y las nuevas reglamentaciones de FIFA le permiten al futbolista decidir su futuro (convertirse en un hombre libre, dueño de su presente y de su futuro, sin cadenas que lo aten a nada). Alanís no ha llegado un acuerdo con Chivas y no ha querido aceptar la oferta de jugar en Gallos Blancos, pero al menos por seis meses más sigue siendo jugador de Chivas y quizá de la Selección Mexicana de futbol, y por un tema contractual, el club y el entrenador deciden relegarlo de la cancha. Lo han “vetado”, frente a nuestras narices, ojos y oídos. Lo han “vetado”.

Y lo peor podría estar por llegar para el futbolista. En el verano, cuando termine su contrato en el Guadalajara, escuchará, supongo, ofertas del mercado mexicano y ahí se interpondrá el famoso y absurdo ‘Pacto de Caballeros’, donde sin el consentimiento de Chivas, el jugador no puede negociar con ninguna otra entidad. Es ésa una verdadera vergüenza para el futbol y para México como país.

¿Qué hizo Chivas? Presionar. Presionó al futbolista separándole del club, lo presionó advirtiéndole que no será tomado en cuenta para jugar, lo presionó con el Mundial y lo presionará más cuando llegue el momento de ejercer el ‘Pacto de Caballeros’ o de ‘sinvergüenzas’ que tiene y presume el futbol mexicano.

No sé, todavía, de qué estoy más impactado: si de lo que ha hecho el Guadalajara, Jorge Vergara, José Luis Higuera y Almeyda en pleno siglo XXI, o de la frialdad e indiferencia que ha mostrado parte del futbol mexicano, del periodismo y hasta de la opinión pública en un tema tan delicado. Porque al final del día, no se trata del defensor der Chivas o de la Selección Mexicana. Se trata de un ser humano, de un trabajador y el futbol es un reflejo de cómo se trata en este país al obrero, al mesero, al campesino, al empleado, al oficinista y a unas personas que todos los días salen a trabajar con la misión de alimentar a su familia y hacer de ésta una mejor nación.