Acereros, una cortina indestructible
JOSÉ RAMÓN LLACA
Hablar de los Acereros de Pittsburgh es hablar de historia pura dentro de la NFL. Tradición, mística, pasión y rudeza son parte de la naturaleza de un equipo que dentro de la época reciente se ha consolidado como una de las franquicias más exitosas y populares del futbol
americano profesional.
‘La Cortina de Acero’, como se le conoce al equipo, fue fundado el 8 de Julio de 1933 por Art Rooney. El ‘Jefe’, apodo que recibía su fundador, bautizó en primera instancia a la institución con el nombre de Piratas, y no fue sino hasta 1940 cuando adoptaron el actual mote de Acereros, industria que identifica a la ciudad de Pittsburgh.
A pesar de los esfuerzos por hacer de su equipo un cuadro ganador, durante varias décadas deambularon entre la mediocridad y no fue hasta la década de los 70, una vez fusionadas la Liga Americana y la Nacional, y con el coach Chuck Noll al mando, que el conjunto de Pittsburgh alcanzó la gloria.
En aquella época, además de contar con un gran estratega, los Acereros reclutaron a gente como Terry Bradshaw, Franco Harris y Lynn Swann para el ataque, mientras que para su defensiva, la cual marcó una época, contaron con gente como Jack Lambert, Joe Green y Jack Ham, quienes sembraron el terror para las ofensivas contrarias dentro del terreno de juego.
Con estas figuras, los Acereros lograron cuatro apariciones en el Súper Tazón, ganando cada una de ellas y marcando la primer gran dinastía dentro de la NFL.
Los éxitos durante los 80 y primera mitad de los 90 formaron parte del pasado; sin embargo, una nueva era comenzó con la llegada de Bill Cowher tras el retiro de Noll en 1991, los Acereros recuperaron su grandeza y llegaron al Súper Tazón en 1995, perdiendo ante los Vaqueros de Dallas.
Fue en 2005, cuando vencieron a Seattle en el Super Bowl XL, para lograron su quinto anillo; después, en 2008, se convertieron en el equipo más ganador de la historia en Súper Tazones al derrotar a Arizona en un dramático final.
Ahora es el turno de Roethlisberger, Troy Polamalu y James Harrison de hacer que sus nombres mitifiquen aún más la grandeza de los Acereros.